Academia de la Lengua
Cuando la reina Isabel de Castilla preguntó qué utilidad tenía la edición de la primera gramática de Antonio de Nebrija, fray Hernando de Talavera, su confesor, le dijo que el castellano sería la lengua que se hablaría hasta en los dominios americanos. Más de quinientos años después, la lengua castellana es hablada por más personas en América que en España, donde el catalán, gallego, vascuence disputan la primacía lingüística. Los directivos de la Real Academia de la Lengua Española y las academias latinoamericanas no debatieron el plurilingüismo de España, pero sí abordaron otros temas de indudable trascendencia como los estragos que causa sobre la pureza del castellano el lenguaje usado en las redes sociales.
El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, el príncipe Felipe de Borbón, destacados escritores como Mario Vargas Llosa, Sergio Ramírez, Juan David Morgan y otros realzaron la realización del VI Congreso Internacional de la Lengua Española al conmemorarse el V Centenario del Descubrimiento del Mar del Sur. Entre las personalidades que llegaron a Castilla del Oro –denominación del siglo XVI de lo que fue Panamá– estuvo el cronista español Gonzalo Fernández de Oviedo, primer escritor que narró la rivalidad entre Pedrarias Dávila y Vasco Núñez de Balboa, que desembocó en el degollamiento del primer español que divisó el océano Pacífico. En tres días de sesiones, que culminan hoy, los académicos de la lengua efectuarán ponencias, talleres y sesiones plenarias sobre diversos aspectos.
La Real Academia Española editó hace trescientos años su primer diccionario, llamado “Diccionario de Autoridades”, en el que presentó como modelos de buen lenguaje a los más calificados escritores del Siglo de Oro, entre ellos el peruano Inca Garcilaso de la Vega. Desde entonces ha publicado más de veinte ediciones de diccionarios de la lengua en las que ha aumentado un número importante de voces, acepciones, enmiendas, se han corregido etimologías, se ha oficializado la incorporación de palabras modernas del inglés, francés, italiano. Pero es América Latina la zona que más vocablos ha aportado a los diccionarios, enriqueciendo el conocimiento de alimentos, papa, maíz, tomate, tamales; fenómenos meteorológicos como huracán, ropa como poncho, sarape; utensilios como hamaca, huaco, etc. La Academia Panameña de la Lengua logró la aceptación de varios panameñismos cuando fungía como director Baltazar Isaza Calderón. Entre los más ilustres académicos panameños estuvieron Rodrigo Miró, Ricardo J. Alfaro, Jeptha Duncan, Narciso Garay, Gil Blas Tejeira y otras personalidades literarias y políticas.
La defensa de la pureza de la lengua española no ha detenido el aumento del caudal lingüístico con más de veinte mil palabras. En la décimo novena edición del diccionario se publicó un suplemento con nuevos vocablos, enmiendas de significados o ampliación de los mismos a consecuencia del uso de los hablantes. Una palabra pintoresca aceptada fue “acantinflado” derivación del estilo confuso del lenguaje del popular actor mexicano Cantinflas. Al final del congreso se conocerá si se han considerado nuevas palabras derivadas de la tecnología, así como enmiendas de acepciones. El castellano que se habla en América Latina se ha convertido en el bastión de la proyección de la lengua que se formó en Castilla, absorbiendo el aragonés y el leonés.