Acceso a la alimentación
Una serie de medidas con miras a fortalecer las microfinanzas familiares fueron anunciadas en el marco de la pasada campaña electoral por parte de la alianza ganadora, pero es necesario que como consumidores nos involucremos no solo a esperar respuestas de parte del nuevo gobierno, sino también contribuir a vigorizar nuestro presupuesto, fomentando los huertos urbanos, periurbanos y caseros, pues la estación lluviosa está próxima.
Los huertos caseros o domésticos, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “son aquellos plantíos sembrados cerca de la casa, tienen una tradición establecida y ofrecen muchas posibilidades para mejorar la seguridad alimentaría de las familias”.
Hasta la década del setenta del siglo pasado, en nuestras comunidades del interior y algunas áreas cercanas a las periferia de las ciudades, nuestros padres y abuelos compraban en tiendas y minisúper lo que no se tenía en casa.
La microgestión productiva en casa y apartamentos la podemos realizar en pequeños lotes, en potes, cañas de bambú, cajetas, tanque de pintura, en envases de bebidas de frutas, sacos de manera creativa. Tómala como si fueras hacer un jardín, lo único que esta te dará frutos.
Si vives en áreas rurales, semiurbanas, la FAO exhorta a sus estados miembros al desarrollo de programas de microgestión productiva y a la cría de aves de corral, conejos, puercos, cabras y peces en estanque, así como de productos no alimenticios, plantas aromáticas y ornamentales.
En el próximo quinquenio, se debe centrar el fuerzo en generar estímulos para impulsar el talento de los consumidores, para invitar a la microgestión productiva e incrementar el fomento del poder del consumidor, ya que no hay mejor orgullo, que lo que se consume sea producto de parcela o pote de producción.
En los últimos lustros, se ha logrado avanzar sobre la cantidad de hectáreas cultivadas, pero el esfuerzo ha sido desarrollado, disgregado por varias entidades y fundaciones y se necesita que el Mida sea la vía óptima para el fomento de estas iniciativas.
Múltiples son los beneficios que genera la microgestión productiva: fortalece la unidad familiar, incrementa el amor a la tierra, reduce el estrés, contribuye a reducir el calor, a reducir los gases invernaderos, por estas razones invitamos a los consumidores a sacar las semillas de pepino, pimentón, tomate, ponerlas a secar y posterior hacer el semillero, porque ha llegado la hora de pasar de consumidor a productor. Manos a la obra.
“Convivir con la naturaleza, el poder curativo de sembrar, esperar, cuidar, cosechar y saborear”, Ted Oneal.