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Acefalía política

Por: Redacción 20/07/2014

La renuncia de cinco miembros del CEN del PRD y de la vicepresidenta del Partido Popular agujerea mucho más la composición política de los aliados del gobierno panameñista. Los perredistas renunciantes denuncian a Benicio Robinson como secuestrador del partido que ha negociado un pacto de gobernabilidad basado en negociaciones espúreas.

El diputado Leandro Ávila, antes jefe de bancada del PRD, asevera que “el clientelismo viene reemplazando el liderazgo que se gana con el sudor y con el contacto de la gente; no puedo estar en una directiva en la que las decisiones se toman unilateralmente, donde el partido está secuestrado por unos pocos”. Juan Felipe Pitty subraya: “Renuncio a tener que soportar cómo el egoísmo y la traición de aquellos grupos minúsculos solo ven la política como negocio para lograr nuevas concesiones”.

Ningún opositor habría hecho un retrato hablado de Robinson como este que lo describe como un secuestrador del PRD que cambia la política por negocios. Sin embargo, el presidente del PRD no se inmuta y nombrará seguramente los reemplazantes dentro de su línea de transacciones comerciales con el Gobierno.

¿Es ético y transparente que los panameñistas cogobiernen con legisladores que repudian los mismos perredistas? ¿Cuál es la validez constitucional de los decretos leyes generados por acuerdos estigmatizados por las críticas que desintegran a los que negociaron los votos de respaldo a un gobierno huérfano de mayoría parlamentaria?

La renuncia de Teresa de Arias a la vicepresidencia del Partido Popular enrostrándole al ministro Milton Henríquez falta de visión y manejo indebido de los recursos suministrados por el Tribunal Electoral deteriora más la soledad política del gobierno panameñista. Como una de los fundadores de la democracia cristiana, tiene un valor intrínseco dentro del PP que abre una grieta que nadie sabe hasta dónde llegará. Como legisladora presentó proyectos para defender los derechos de la mujer y prohibir el trabajo de los menores de edad.

Encabezó instituciones pioneras en la protección de género, campaña plausible que le dan una autoridad política y moral que los directivos del PP no pueden subestimar, echándole agua fría a la crisis evidente desde que otro disidente, el vicepresidente Aníbal Culiolis, se fue del partido denunciando personalismo caudillesco en la toma de decisiones. La forzada renuncia lesiona la personalidad ideológica del Dr. Ricardo Arias Calderón, dirigente emblemático de la democracia cristiana en Panamá y el exterior.

De hecho y derecho, gobierna un solo partido, amparado en un puñado de legisladores que no llena quórum. La desintegración de la dirigencia del PRD prende con alfileres el pacto de gobernabilidad que por su origen crematístico lleva a la revisión o a la anulación.

La disidencia de Teresita marca un punto de inflexión que mina la representatividad del Partido Popular. El Gobierno no puede seguir como si la crisis de sus aliados no lo involucrara. Está condenado a gobernar con decretos ejecutivos que debe convalidar la Asamblea de Diputados con los votos de un partido que se desmenuza cada día. Las impugnaciones de diputados de CD merman las posibilidades de un consenso que se está desmoronando muy rápido.

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Viernes 7 de agosto de 2026