Achaeriando, consagrado educador
Javerianos de distintas épocas durante su período escolar tuvieron que tratar al sacerdote jesuita, profesor de varias materias y rector en un tiempo del Colegio Javier, padre Benigno Achaerandio.
Recientemente falleció en Guatemala en el Liceo Javier, donde se encontraba retirado, después de muchos años consagrado a la labor educativa y a otras asignaciones apostólicas en la parroquia de La Merced de Guatemala.
Hace algunos años, un grupo de graduados al conmemorar un aniversario de su graduación invitaron a Benigno a que los acompañara en la celebración, y él se excusó agradecido por el gesto de ofrecerle el boleto aéreo y lo demás, alegando que su salud se encontraba en una situación muy precaria para viajar. Era muy apreciado y recordado por su labor ciertamente fecunda llevada a cabo aquí en Panamá.
Benigno Achaerandio Zuazo nació en Vitoria, España, el 12 de febrero de 1919, ingresó de Jesuita en 1939. Y fue ordenado sacerdote en 1951. Fungió como rector del Colegio Javier en 1955, en momento del traslado del Malecón de la Plaza Bolívar a Perejil.
Desde entonces a esta parte ha llovido mucho. Del Javier de Panamá fue a trabajar en el incipiente Liceo Javier en Guatemala, donde estuvo 10 años y más tarde volvió a Panamá para ser profesor de Matemática y ser Asesor Pastoral Educativo.
Los que le conocieron tenían de él una imagen fundamental de “buena persona, buen sacerdote, buen jesuita”. Durante su larga vida fue desarrollando ciertos rasgos de identidad que le caracterizaban, como el de su disponibilidad apostólica. Notable por los abundantes cambios de destinos, países y tareas sin hacer ningún problema, como si le pareciera normal el que los superiores dispusieran de él para lo que parecía ser la Mayor Gloria de Dios.
En Panamá, estuvo en comisiones de proyectos educativos de ámbito nacional para el Ministerio de Educación y en la confederación de Colegios Católicos. Era considerado como experto en educación dentro de las instancias superiores de Panamá. Se le recuerda por inventar el “Club Achaerandio” con el objeto de elevar los niveles de los alumnos con problemas de aprendizaje, él mismo acompañaba como profesor- tutor en el área de los números.
Prolífico en escritos sobre materia educativa finalmente fue asignado a la parroquia de la Merced de Guatemala y ya sin fuerzas terminó en el Liceo Javier, agradeciéndole al Señor por todo lo que significó su vida de sencillo jesuita, que Dios lo tenga en la Gloria.