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Acontecimientos en el Instituto Nacional

Por: Redacción 02/10/2013

Marisín Villalaz de Arias (opinion@epasa.com) / Médico

Soy egresada del Instituto Nacional y estoy orgullosa de lo mismo; soy de la primera camada de alumnas luego de muchos años de contar solamente con hombres, y fui su primera reina. Lo que refiera de ese año institutor es poco en cuanto a los profesores, a los compañeros de clase, algunos de ellos persistieron siendo mis amigos hasta que Dios se los llevó de la tierra. No solo nosotros estamos orgullosos de ser institutores; también lo están los de antes y después de esa fecha. Sin embargo, algo extraño sucede en nuestro colegio que ha traído situaciones que nunca debieron darse dentro del mismo.

Las noticias que aparecen en los medios de comunicación alertan y nos llenan de espanto al ver cómo ciertos alumnos llevan toda clase de materiales indebidos dentro de sus mochilas; cómo dicen pertenecer a pandillas dentro del plantel y cómo la violencia predomina dentro y fuera de él.

Es inconcebible que los muchachos salgan encapuchados a la calle a producir actos de violencia y nadie pueda detenerlos para saber quiénes son los cobardes que se esconden dentro de esa capucha. No les importa tirar piedras a los autos que por allí pasan, destruir propiedades aledañas y causar todo un caos frente al colegio. Pero si los llevan a la policía, los padres protestan, hablan mal del gobierno y de las autoridades. Lo peor es que algunos profesores se prestan para apadrinar estos actos, en vez de enseñarles valores y buen comportamiento. Los colegios no son entidades políticas y menos de pandillas; deben ser instituciones para aprender, para aprovechar el sacrificio que hacen los padres de familia para darles una educación que es lo único que cambiará su situación económica y social.

Pero así como escuché a algunas madres hablar mientras acompañaban a sus hijos, existen otros padres que no se ocupan de la educación en casa, de saber qué hacen esos adolescentes cuando salen del hogar y corregir para darles una orientación correcta por donde seguir por el camino de la vida. No quisiera que la violencia entrara en los colegios públicos, que esos muchachos que han tenido la oportunidad de estudiar, la pierdan por mala orientación o falta de la misma por parte de los adultos. ¿Dónde consiguen los objetos que les han encontrado? ¿Quiénes se los proporcionan, porque esos muchachos no tienen el dinero para adquirirlos?

Creo que sus padres debieran estar más al tanto de los movimientos de sus hijos y observar sus actuaciones para corregirlas antes de que sea tarde. No podemos permitir la indisciplina, el mal comportamiento y aquello de ciertas personas que, cuando los detienen, sacan a relucir los derechos de esos adolescentes. ¿Y los deberes? Porque pareciera que solo tienen derechos y solo ellos son los dueños de los mismos. Pues basta de la misma cantaleta de defender esos derechos de la juventud porque ellos tienen obligación de responder a los sacrificios de los padres; a responder ante las oportunidades que se les otorgan para que sean hombres de bien en el futuro.

Recordemos la frase que dice: educa al niño para que no existan cárceles. Pero lo que sucede es producto de un presente lleno de vicios, drogas, armas que solo sirven para asesinar a gente inocente, adultos enfermos mental y emocionalmente que se aprovechan de esa niñez y juventud para enseñarlos a cometer delitos que si ellos los cometieran, irían presos por muchos años y esos niños salen libres y se ríen de las autoridades que quieren limpiar al mundo de las alimañas. Porque no solo es Panamá la que está contagiada de esos vicios, es el resto de los países que tienen y han tenido entre sus principales actuaciones, la corrupción, la falta de valores, la falta de sentimientos, de amor, sobre todo, porque son muchachos que no quieren a nadie ni tampoco se dejan querer.

Enseñemos valores morales dentro de los hogares, las escuelas y en todas las esferas que nos den la oportunidad de tratar de cambiar el mundo. Aprendamos a tener hogares respetables, donde se dé el ejemplo de lo positivo a esos niños para que sean hombres de bien, parte de una sociedad respetable y llena de un significado de lo que más nos gusta tener: una vida digna.

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Jueves 13 de agosto de 2026