Acotación Histórica - Parte III
Cuando uno escribe desde el punto de vista histórico, debe ceñirse a los hechos concretos. Flaco favor a la historia le hacen quienes utilizan para describir la misma, calificativos totalmente desfasados y fuera de moda cómo “ignorante oligarquía”, “pobrecitos rabiblancos”, “rabiblanquito”, “rabis”, “oligarquía parasitaria”, “billuyo”, etc., tal como lo hace en su escrito Carlos Alberto de Gracia. Artículo cargado de pasiones ideológicas para satisfacer subjetiva y parcialmente, inquietudes intelectuales. El Sr. De Gracia de alguna manera, me califica como ciudadano prestigioso e intelectual pero que ante tal disyuntiva, no debe hacerle apología al “nivel de estupidez… que hoy día, prostituye nuestra Nación”.
Como los argumentos que presenta el Sr. De Gracia en el artículo que publica y que me dedica son reflexiones netamente personales sin ningún rigor científico, lo preferible hubiera sido ni siquiera hacerle caso. Pero sí voy a hacerle un par de aclaraciones. Sobre el aparente “silencio cómplice” de Amador y Boyd, le recuerdo que una vez ratificada la Convención Ístmica ante las todavía reales posibilidades de que los Estados Unidos voltearan su mirada hacia Nicaragua, o decidiesen construir el canal por la fuerza o dejaran el Istmo a su propia suerte para caer en manos colombianas ante las presiones de la Misión Reyes, ¿qué hubiésemos hecho los panameños de hoy frente a las circunstancias de aquellos lejanos noviembre y diciembre de 1903 cuando se decidió ratificar el Tratado? ¿Levantarnos en armas y retar al imperio, o aceptar complacientemente nuestro retorno a Colombia o permitir que Nicaragua nos robara el mandado? De haber sucedido algo de esto ¿Qué hubiéramos logrado? O ser aplastados militarmente por el coloso del norte y convertirnos en otro estado libre asociado, si acaso; o ser hoy día parte de Colombia recordando a traidores fusilados en vez de próceres (y sin canal); o tener un canal pero como ciudadanos de otro país. Con relación al polémico artículo 136 de la Constitución de 1904, la diferencia a favor del mismo fue de solo 3 votos siendo la justificación para su incorporación las siguientes: 1. Las amenazas de Colombia por recobrar el Istmo, ante las presiones en Washington de la Misión Reyes; y 2. Evitar un derramamiento de sangre adicional a la reciente y penosa Guerra de los Mil Días.
Con relación a los “Millones de la Posteridad”, tanto Eusebio A. Morales como Carlos A. Mendoza han dejado en sus memorias explicaciones específicas acerca de su utilización que desvirtúan ese comentario de De Gracia de que esa plata nunca la vio el pueblo. Y con respecto a la cita de Luis De Roux, sin desmeritarlo considero que fue un comentario al calor de un debate político, sobre todo habiendo sido De Roux uno de los representantes panameños ante el Congreso colombiano que apoyó el Tratado Herrán – Hay y que además, se suma al movimiento perteneciendo a la primera Convención Nacional Constituyente.
