Actitud reprochable
En la Policía Nacional están ocurriendo hechos que lo menos que producen es preocupación. Por un lado se registran destituciones y renuncias en medio de denuncias de presuntas irregularidades en el manejo de los recursos de la institución y por el otro, abogados aseguran que la Policía pone “trabas” para evitar que sean identificados los uniformados vinculados a los hechos acaecidos en el Centro de Cumplimiento de Menores que terminaron con la muerte de cinco adolescentes.
En ninguna de las dos situaciones se ha notado una posición transparente de parte de la institución. En las denuncias de supuestas anomalías no se ha brindado toda la información necesaria a la opinión pública y el director de la Policía Nacional, Gustavo Pérez, dijo inicialmente que no pondría esta situación en conocimiento del Ministerio Público.
Un craso error, si tomamos en cuenta que se trata del jefe de la institución que tiene como fin primordial combatir la delincuencia. Pérez no solo está obligado por ley a denunciar cualquier irregularidad, cometería un delito si no lo hace.
Resultaría altamente cuestionable si se confirman las supuestas trabas que impone la Policía para que el Ministerio Público avance en la identificación de los agentes que participaron en los aberrantes hechos ocurridos en el Centro de Cumplimiento. Ambas situaciones hacen mucho daño a la imagen de la Policía y da pie a las aseveraciones de que los uniformados en este país pretenden estar por encima de la Ley.
