Actividad criminológica preocupante
Panamá se encuentra dentro de las sociedades latinoamericanas cuyos índices de criminalidad aún no son tan alarmantes como son los casos de países como Colombia, México, El Salvador y Guatemala; en donde el crimen, organizado o no, es el principal aspecto sociológico que se evidencia en los medios de difusión masivos a nivel mundial. No obstante, la evidencia que arrojan cada semana las estadísticas criminales refleja una realidad criminológica algo preocupante.
Ahora bien, algunos entendidos sostienen la tesis de que la criminalidad, en casi todas sus formas y tipologías, es una manifestación de problemas socio-económicos, como lo son el desempleo y la pobreza extrema. Otros, en cambio, sostienen que el incremento de la criminalidad es un fenómeno normal, producto de procesos específicos como lo son los conflictos bélicos, el incremento desmedido de la inmigración, las crisis o auge económico, entre otras variantes. Un tercer grupo sugieren que la criminalidad puede tener, en parte, alguno de los factores previos, sin embargo, para éstos el núcleo del problema se encuentra en la inexistencia de una política criminológica cónsona con la realidad social que se pretende intervenir.
De esta forma, se plantea la tesis de que cada sociedad posee un matiz sociológico diferente, cuyos problemas sociales se manifiestan por la inexistencia de una plataforma institucional; que al tiempo que combate el crimen, genera procesos de inclusión social, mediante políticas, proyectos, programas y servicios sociales, económicos y culturales.
Lo que debe entenderse, en términos llanos, es que una política criminológica pretende constituir un escenario preventivo, más que combativo y punitivo. O sea, donde la criminalidad sea aplacada, no por mayor fuerza policial, armas más sofisticadas y tecnológicas e instalaciones de vigilancia; sino por los beneficios que el país edifica institucionalmente para todos sus ciudadanos, mediante la apertura de más centros deportivos y recreativos, una educación actualizada que permita a los jóvenes acceder sin dificultades al mercado laboral, la estructuración de un programa de rehabilitación para delincuentes y adictos con miras a integración a la sociedad, campañas morales que exalten los valores humanos en barrios con criminalidad, entre otras posibles propuestas.
De esta manera, y en términos muy básicos, una política criminológica implicaría la interrelación de todas las instituciones públicas (Mide, Meduca, etc.) y de seguridad ciudadana para promover esfuerzos conjuntos y logísticamente orquestados.
Sociólogo.
