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Actividad delictiva: ¿Por qué puedo ser una víctima más?


Omar O. López Sinisterra / Abogado y Criminólogo (opinion@epasa.com) / -

En la actualidad, la actividad delictiva ha aumentado y se han incorporado nuevas formas delictivas. Sin embargo, cantidad de víctimas lo han sido específicamente por falta de medidas preventivas, precauciones y por negligencia. El fenómeno se ha acompañado de un aumento progresivo de la seguridad por medio de la tecnología o de compañías que ofrecen el servicio de seguridad mediante el uso de cámaras de video y personal especializado en seguridad.

La muestra de vanidad, de ostentación de bienes y objetos de lujo, constituyen un llamado inequívoco a la comisión delictiva por los delincuentes. El uso de automóviles lujosos, vestimenta lujosa, prendas de oro y diamantes, relojes de marca, viviendas lujosas son elementos atractivos para la perpetración de actos delictivos. Pero estos factores, en combinación con la falta de precaución, prevención y la negligencia, constituyen el detonante para ser víctimas potables de los criminales.

Muchas veces, inexplicablemente dejamos las llaves del carro mientras vamos a realizar compras o alguna labor; o nos bajamos del auto sin revisar visualmente el área; dejamos la puerta de la casa abierta o no activamos la alarma ni las cámaras; o transitamos por zonas rojas consideradas de peligro inminente a horas de la madrugada; o simplemente acabamos de cobrar la quincena y transitamos en el área y el momento inadecuado; o nos acercamos al auto banco sin tomar la precaución necesaria y ser víctima de una acción criminal.

En materia criminológica, pasamos a ser víctimas potenciales de un agresor que tiene toda la intención de robarnos no importa que la vida quede en juego. De tal forma, según Benjamín Mendelsohn la víctima puede ser por culpabilidad menor o por ignorancia, en que el sujeto es víctima por un acto reflexivo que no prevé el riesgo o sencillamente se constituye en una víctima por imprudencia al no tener el cuidado necesario o ser negligente. También la víctima provocadora incentiva al criminal por su conducta a cometer el hecho criminal. Estas personas instigan, atraen o inducen por su conducta, la ejecución de un acto delictivo.

También, la víctima facilitadora por insinuación aparente cuando el comportamiento se puede considerar como estimulante o insinuante, en el caso de las damas, potencializa el ataque por impulsos sexuales. Sin embargo, según el autor Abdel Azzat Fattah, el tipo activo de víctimas en donde estas ejercen un rol protagónico relevante, lo hacen de manera consciente e inconsciente, de tal forma que el consciente es un incitador o provocador y el inconsciente no incita al acto, pero llega a su provocación por acciones conscientes o inconscientes que llevan al fatal desenlace, la comisión del delito.

No solo dependemos de la tecnología, de las agencias de seguridad, y de la policía, sino también de que no provoquemos e instiguemos al delincuente creándole el momento y el ambiente preciso para delinquir. No incurramos en la falta de previsión, precaución o cometamos una negligencia, factores que pueden ser determinantes en materia de vida o muerte.

En nuestros países hermanos, el tema del crimen y la violencia forma parte ya de nuestra cultura desgraciadamente. En los últimos años el avance vertiginoso de la tecnología, los avances en materia de transporte y comunicación, la globalización de los mercados y las políticas internacionales, han tenido gran injerencia sobre el tipo de núcleo familiar que existe en la actualidad. En esta sociedad consumista en la que los padres tienen ambos que laborar porque el alto costo de la vida los obliga, tenemos como resultado hogares con hijos solos, en manos de extraños, en manos del barrio o simplemente sin alguno de los padres y en manos de todos. La carencia del calor y formación de hogar es el sustrato primario para que se incuben futuros adictos al crimen y la violencia.

América Latina fue la única región del mundo que tuvo un aumento de la criminalidad en los últimos diez años, en donde el crimen organizado y la violencia de género ha tenido un crecimiento más acelerado. En Panamá, según informes oficiales, la criminalidad ha disminuido pero todavía se encuentra muy por arriba de la tasa mundial. El problema es extremadamente complejo, por lo que los gobiernos del área tienen que atenderlo de manera integral y con el concurso de la ciudadanía en general. Es un problema en el que todos debemos accionar.

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Viernes 14 de agosto de 2026