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Actúa ante las situaciones difíciles

Por: Redacción 26/11/2013

Gisela Lammerts van Bueren de García / Doctora en Ciencias de la Educación. (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

En la vida surgen situaciones difíciles que nos llevan a sentir un torbellino de emociones. Nuestro pensamiento racional se nos turba de manera tal, que sentimos que no sabemos qué hacer y nos preguntamos: “¿Por qué a mí? ¿Qué hice mal? ¿Por qué ahora? ¿Cómo no lo vi venir? ¿Qué hago? En realidad no sé qué hacer”.

Te pregunto: ¿Te suena conocido esto?

Lo cierto es que la mayoría hemos pasado por situaciones que nos dejan un poco turulatos. No nos enfocamos en nuestros quehaceres cotidianos y las situaciones comunes se vuelven complejas. Nos sentimos confundidos, abatidos, sin ánimos y angustiados. Pasamos gran parte de nuestro día pensando en esa misma situación, una y otra vez. Lo peor es que como estamos tan ocupados pensando en lo mismo, no dejamos el espacio necesario para la generación de nuevas ideas y posibles soluciones. Por consiguiente, te recomiendo que cuando la vida te plantee situaciones difíciles, toma un aire, acepta lo que ocurre, ten certeza en ti y en el proceso y actúa.

La “a” de la palabra actúa es apertura. Ante esa situación que la vida nos regala necesitamos abrirnos a las experiencias que nos están ocurriendo, tomar conciencia de lo que ocurre y aceptar la situación tal como es. A veces no queremos ver lo que ocurre a nuestro alrededor. Estamos tan cerrados en nuestra “verdad” que somos como los caballos trapicheros y no podemos ver más que ese surco que ya está trillado de tanto pasar por él. A veces le tenemos terror a quitarnos esas viseras y ver nuestra propia realidad. Enfrentarnos al hecho requiere salirnos de “nuestra zona de confort” y cambiar algunas cosas de nuestra vida.

La “c” es certeza. Las situaciones difíciles tienen su razón de ser; de seguro nos fortalecerán y nos harán mejores personas. Lo importante es tener la certeza de que tenemos el poder y la valentía para enfrentarlas. Si ese obstáculo está allí es porque necesitamos ejercitar nuestros músculos físicos y mentales, incrementar nuestra autoestima, y buscar esas herramientas que están a nuestro alcance para solucionar esta situación.

La “t” es templanza. Necesitamos templanza para poder resistir el proceso que parece ser monumental e interminable. Proceso este que requiere que practiquemos abstinencia y restricción de esos hábitos, costumbres, formas de ser que han contribuido a crear la situación que estamos viviendo.

Les doy un ejemplo. Estamos a dieta porque viene el Día de la Madre, Navidad y Año Nuevo. Sin embargo, en estas fiestas patrias salimos a ver los desfiles o nos vamos al interior. Comemos de más. Nos sentimos mal y nos justificamos: “Ay, pero estamos en el interior y están estos tamalitos que no son como los de la ciudad”. Me como un raspao o me tomo una sodita o una cervecita, “es que el calor es agotador… pa’ refrescarme”. En ese momento, hacer el alto, practicar la restricción y decir “no” a esas tentaciones…

La “u” es unión. Escucho la palabra unión y pienso en dos letras: la “u” y la “o”. La letra “o” asemeja un círculo, es un continuo, es infinito como son las posibilidades que se abren en nuestra vida una vez actuamos y decidimos. Por otra parte, la letra “u” tiene principio y fin. Está desconectada, asemeja la herradura del caballo trapichero. Dicen que la herradura trae buena suerte… créanme, necesitarán tenerla, porque si seguimos desconectados de nuestro centro y de lo que es verdad en nuestra vida, será muy difícil solucionar la situación que vivimos.

Para resistir, necesitamos estar conectados con nuestro centro, nuestra verdad. También es saber que hay gente a nuestro alrededor que desea nuestro bienestar y están dispuestas a ayudarnos. Analicemos quién nos puede ayudar y cómo pueden hacerlo y aceptemos su ayuda.

La última “a” obviamente es acción. La vida es un constante movimiento. Cada átomo está en movimiento, detenerlo trae consigo el caos. Pensar en posibles soluciones, por muy creativas que sean, siguen siendo eso… ideas. Se necesita actuar sobre esas ideas.

Mi consejo: Actúa. Te salió bien, ¡qué bueno! Te salió mal, ¡qué bueno! En la vida no hay garantías. Sin embargo, tengo la certeza de que eso que ocurre es bueno, que hay una lección importante para mí y busco el aprendizaje, entonces crezco y me convierto en una mejor persona. Incluso puedo entender mejor a las personas que pasan por situaciones similares y quién sabe, puedo ayudar a otros. Al final, miro la imagen que se refleja en el espejo y sé que todo lo que pasé valió la pena, pues actué dando lo mejor de mí.

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Miércoles 12 de agosto de 2026