Acuerdo nuclear
El acuerdo de Irán con Estados Unidos, Federación Rusa, China, Francia y Alemania para suspender durante seis meses el programa de desarrollo nuclear es recibido por la comunidad internacional como un primer paso para la paz mundial. El acuerdo rubricado en Ginebra implica, también, la limitación del uranio enriquecido al 20%. Como contrapartida la República de Irán recibirá un alivio a las sanciones económicas, lo que debe repercutir en la satisfacción de sus necesidades monetarias para la importación de bienes de consumo. No se menciona en el acuerdo la flexibilización de las restricciones a las exportaciones de petróleo, pero no se descarta que Irán haya negociado este punto. La primera etapa del acuerdo multilateral es, en los hechos, con fines exploratorios del cumplimiento puntual de las medidas por ambas partes. Si estas cumplen las obligaciones pactadas, queda la puerta abierta en el acuerdo para que la desnuclearización con fines militares pueda tener plazos más extensivos.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ensalzó el acuerdo nuclear con Irán como la ratificación de la postura para resolver por la vía de la negociación las más difíciles encrucijadas diplomáticas, tal como aconteció con el caso de la destrucción de armas químicas que usó Siria contra las fuerzas rebeldes. Sin embargo, el cambio político operado en Irán con la asunción al poder del mandatario moderado Hasan Rouhani tiene un efecto crucial en la suscripción de un acuerdo rechazado reiteradamente por el radical expresidente Mahmud Ahmadineyad, enemigo jurado de Occidente. Queda claro que Obama no cedió un ápice a la posición del primer ministro Netanyahu de Israel de efectuar ataques por bombardeo a las instalaciones nucleares de Irán.
Contrastando con los términos del primer acuerdo alcanzado con Irán, el Gobierno de Corea del Norte dio a conocer la construcción de misiles nucleares con capacidad para atacar el territorio de Estados Unidos, según afirman fuentes del país, pero mediatizadas por la posibilidad de que se trate de otra maniobra propagandística del régimen totalitario de Piongyang. Después de la firma del acuerdo multilateral de las grandes potencias militares con Irán, Corea del Norte se congela en una posición solitaria en materia nuclear. La firma de China en el acuerdo debilita la soledad norcoreana, considerando que Beijing es un aliado influyente en la búsqueda de soluciones negociadas por vía diplomática para reducir la estrategia radical armamentística. La retención del barco norcoreano cargado de armamento en Panamá revela sus necesidades de armas convencionales, mientras hace alardes de la construcción de misiles intercontinentales. Resulta una tarea complicada determinar cuánto hay de realidad y cuánto de propaganda en un gobierno totalitario como el de Corea del Norte, cuya población padece penurias alimenticias por la caída de la producción agrícola.
La política real indica que en el contexto monopólico del sistema político norcoreano no existen posibilidades de cambio de gobernantes, como en Irán. Sin embargo, se considera que, tarde o temprano, la crisis económica inducirá a la factibilidad de acuerdos sobre la fabricación de armas nucleares. Como dijo Raymond Aron, “la estrategia de la paz se impone en la era nuclear, se convierte en la segunda etapa con el objetivo positivo de la paz”.