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¡Adeste fideles! Estemos presentes


Rosendo Torres (opinion@epasa.com) / Sacerdote jesuita.

Durante este período de Adviento de preparación para la Navidad, es casi un “sine quo non”, un canto navideño en latín, el ”Adeste, fideles” que supongo que muchos repiten sin conocer su significado. Se le ha traducido y se le canta como el “Vayamos, cristianos” y tiene su sentido que respeto.

Pero el original latino “Adeste” es el imperativo del verbo compuesto latino “Adsum” de “Ad” y “sum”, que significa “estoy presente”, por tanto el imperativo Adeste significa “Háganse presentes”, “estad presentes” que es lo que todos queremos (los creyentes) estar presentes en el espíritu en la conmemoración de la primera venida de nuestro Salvador “Fideles” fieles, ¿cuáles fieles? Los que hemos prometido ser fieles, no cualquiera que se diga fiel. Estar presentes no ausentes del verdadero significado de la Navidad, hecho que el mismo Sumo Pontífice Juan Pablo II lamenta y por tanto exhorta a que la gran parte casi substituyendo el sentido de la Navidad con su Jo Jo Jo casi ridículo. Ha sido una extrapolación cultural que hace algunos años, al menos lo que me ha tocado vivir con mis contemporáneos, el Santa gringo era desconocido o una excepción, hoy batalla por quitarnos el verdadero sentido, por eso hay que reafirmar pensando en el sentido auténtico.

La Navidad no es simplemente una fiesta para niños. La Navidad es una fiesta de hecho, de la Encarnación. Dios ha tomado la carne verdaderamente, Dios ha tomado la carne con todas sus consecuencias. La encarnación nos afecta a todos. El niño que nace es el Salvador y no es a niños a quienes los ángeles dicen: les traemos una gran noticia, que en la ciudad de Belén les ha nacido a ustedes un salvador (Cfr. Lucas 2: 10-11).

Convertir la Navidad en una fiesta infantil es volver a convertir al cristianismo en algo sentimental, en una religión para mujeres y niños. Digo esto sin el más mínimo desprecio hacia la mujer o el niño; digo que así lo ha visto el machismo religioso.

La Navidad tampoco es una fiesta para los pobres, por lo menos en el sentido de que los pobres no necesitan que se les haga justicia solamente en diciembre. Los ángeles cantan Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor, “pero mientras no haya justicia, y no basta que la haya en diciembre, puede ser que Dios tenga gloria en el cielo, pero no habrá paz para los hombres por mucho que Dios los ame”... Los que cerraban en Belén la puerta a María y José creían que le cerraban la puerta a un hombre pobre y a una mujer pobre y de hecho se la cerraban a Dios. La Navidad es una fiesta para todos, porque la redención es para todos.

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Viernes 14 de agosto de 2026