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Adultos mayores caen ante la ludopatía


Jahaira Valverde (jahaira.valverde@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Es muy triste ser testigo de cómo un adulto mayor después de cobrar su cheque de 100 para los 70, termina gastando todo o casi todo en una máquina tragamonedas.

El caso me impresionó. A unos metros de la Caja de la Ahorros de Arraiján, donde cientos de estos abuelitos cobraron la semana pasada su cheque, se encuentran dos salas de juegos donde se ubican decenas de estas máquinas.

Lo que me llamó la atención fue ver cómo unos iban hacia el supermercado y otros se desviaban hacia estos locales; ubicados al lado y en frente del súper.

La curiosidad me llevó más allá y me le acerqué al agente de seguridad que estaba apostado afuera de una de las salas de juego, y después de haber entablado una conversación le pregunté: ¿Qué tan habitual era que los abuelitos los días de pago del programa 100 para los 70 fueran a este lugar? Y su respuesta fue: “Ay... mijita, eso es siempre, si no lo pierden todo, casi todo” ¿Dónde están los hijos de estos señores?, se preguntó.

La tentación para estos señores es muy grande, plata en mano y frente a ellos, la seducción de las luces de estas salas de juegos de azar.

Esto no es una sinvergüenzura, como muchos dicen por allí, es una enfermedad llamada ludopatía, que se manifiesta como el impulso desmedido e incontrolable de apostar.

Informes indican que el 2% de la población panameña, en especial los adultos mayores, la sufren.

El tema es tan delicado que desde el año 2006 en Panamá se creó la primera Asociación de Ludópatas Anónimos de Panamá (Alapa).

Las autoridades del Mides deben prestar mayor atención a estos casos. A los dueños de estas salas, donde están los juegos de azar no les importa de dónde venga el dinero, ellos están haciendo su negocio.

El Estado debe ser el garante de que el espíritu de este proyecto social se mantenga y no se desvirtúe.