Adviento o nuevo año litúrgico
Todos los años, para el comienzo del mes de diciembre ya deberíamos estar acostumbrados, habló de los católicos practicantes ya que hemos descubierto la fórmula de que “soy católico pero no practicó”. Para enmascarar nuestro olvido, o nuestro abandono y prácticamente estar a la deriva o a merced del consumismo, acostumbrados digo a comprobar en las acciones litúrgicas un cambio en el color de los ornamentos y en el tono de las lecturas que han sido escogidas para provocar en nosotros un cambio, una revisión de nuestras conciencias.
Pero este año entre los signos de los tiempos meteorológicos, nos encontramos también con estas lluvias intensas, tan intensas que han devastado partes de la ciudad atlántica y algunas regiones y barriadas de Arraiján, La Chorrera y Capira, dejando a mucha gente pobre a la deriva, sin nada ya que el fenómeno pluvial inundó cuando pudo y obligándonos a pensar religiosamente conectando con lo que nos dice la Biblia en estos días en la liturgia de la palabra en el primer domingo de Adviento en el Evangelio de Lucas 21, 25-28 34-36: “Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustias y de miedo, por el estruendo de las olas de mar, la
gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas de bambolearán...” Francamente las palabras son aterradoras de ahí que le llamen a este pasaje “la apocalipsis sinóptica”. Aunque muchos vean conexión profética y El Señor no se refiera a lo sucedido, no podemos pensar en que Dios lo quiso porque antes hay que buscar la explicaciones obvias de la acción del hombre. Escuché que el hundimiento de la carretera con su tragedia, fue causado por el hecho de que alguien estuvo excavando debajo y eso lógicamente, si es así, tendría que ceder como sucedió. El olvido del mantenimiento de los cauces de los ríos por la entidad encargada lleva a pensar que con el afán de la codicia de dinero, la falta de mantenimiento explican los sucesos ocurridos y ponen a prueba la solidaridad que invita a todos los que tanto blasonan de que son patriotas a que “se bajen del bus” y aporten no ropa vieja, ni catres descuidados sino lo que vale para ayudar en parte a los damnificados.
Al entrar en este nuevo año litúrgico con este panorama visible a través del cual podemos ver que el Señor nos habla advirtiéndonos que estemos alerta. Que no todo es progreso, ni todo economía boyante y nuevas construcciones, sino que hay otros deberes que atender, y no dejarnos llevar por el afán consumista.
Sacerdote jesuita.