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Agente provocador

Por: Redacción 22/04/2014

Obligado por mandato constitucional a ser árbitro imparcial de las elecciones, el magistrado Erasmo Pinilla persiste en actuar como agente provocador del sistema. No tiene empacho en decir que alguien está preparando un fraude en los comicios del 4 de mayo, como si fuera posible hacer trampas sin la activa colaboración de los miembros y empleados del Tribunal Electoral (TE).

Asume el papel de agente provocador, desafiando las normas constitucionales que enmarcan el Código Electoral. Las declaraciones periodísticas delatan cada vez con mayor énfasis su conocido entroncamiento con el PRD, al que le debe el disfrute sensualizado de 20 años de $10 mil mensuales, más guardaespaldas, transporte, pago de combustible y repuestos, más su contribución personal a la empleomanía de familiares y correligionarios. Sin embargo, este privilegiado burócrata pretende presentarse como mártir de la democracia.

Cuando denuncia uso indebido de los archivos públicos da pábulo a que se dude de sus conocimientos del derecho, ya que el artículo 42 de la Constitución declara el acceso a los archivos de cualquier persona natural y jurídica.

Agravando dudas al respecto, oculta en sus peroratas que el artículo 83 de la Ley del Registro Civil establece que “el Tribunal Electoral, a través de la Dirección Nacional del Registro Civil, podrá brindar por internet u otros sistemas de comunicación servicios de verificación y de consulta de identidad ciudadana, de conformidad con las tarifas y la reglamentación aprobada al efecto por los magistrados del Tribunal Electoral”.

Una de las más resonantes alarmas públicas por su parcialidad partidaria provino del discurso en la inauguración del nuevo local del TE en el que llegó a decir que la democracia estaba en peligro por el recurso interpuesto contra la suspensión de una cuña sobre el exalcalde Navarro y hoy candidato del PRD.

Aquella cuña demandó la admisión en la sala tercera de la Corte Suprema de Justicia porque se consideró que la suspensión del mensaje y el rechazo a la reconsideración violó la libertad de expresión.

Pinilla protagonizó un escándalo injustificado, desconociendo que, a juicio del ilustre jurista César A. Quintero, “la libertad de expresión —llamada también libertad de opinión, libertad de discusión, libertad de palabra y libertad de pensamiento— es quizás la más importante de todas, ya que sin ella las otras no podrían manifestarse”. Pero, irrespetando a la Corte Suprema de Justicia, interpretó que la admisión del recurso basado en la defensa de la libertad de expresión representaba una intromisión en el Código Electoral.

Las críticas al magistrado no representan una amenaza a las elecciones, como aseveran algunos opositores. La amenaza, en todo caso, procede de un funcionario supeditado a la dirección imparcial del proceso, que se exhibe a sí mismo como un favorecedor de los intereses del partido que lo puso en el cargo y lo reeligió por 10 años más.

Hay que dormir con un ojo abierto —recomiendan abogados y políticos— ante cualquier intento de falsificación de votos de los que denuncian fraudes para engañar con aviesas intenciones. El sistema electoral está blindado, aparentemente, pero hay ganzúas y sopletes para vulnerarlo.

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Viernes 7 de agosto de 2026