Agria sorpresa
La educación pública, a pesar de los miles de millones de dólares que destina el Estado todos los años, va en decadencia.
Entre las causas están las disputas estériles entre autoridades y gremios docentes durante todo el año, que afectan el proceso de mejorar la calidad de la enseñanza a miles de jóvenes que aspiran a superarse para enfrentar los retos del futuro.
Ante este panorama sombrío y de malos resultados, miles de padres de familia hacen el sacrificio de matricular a sus hijos en planteles particulares, a fin de garantizarles una buena educación.
Los beneficios de educadores más comprometidos con los alumnos, mejores instalaciones y la no pérdida de días por los paros o huelgas compensan un poco los precios de las matrículas y mensualidades en estos centros educativos.
Sin embargo, el último anuncio de la Asociación de Planteles Particulares de Panamá de un nuevo aumento en el precio de la matrícula ha tomado a todos por sorpresa.
A pesar de que se ha cumplido con la disposición legal de comunicarlo seis meses antes de que entre en vigencia, justificar el incremento en un alza del costo de la vida resulta trillado.
El ajuste en la matrícula sería de entre 5 y 100 dólares, lo que tendría un impacto negativo en el bolsillo de los panameños, quienes también tienen que enfrentar los constantes aumentos de la comida, transporte, útiles, vivienda, etc.
Es cierto que una buena educación tiene su precio; sin embargo, sería bueno que entre todas las partes, incluyendo a las autoridades, se busquen iniciativas que ayuden a mitigar el próximo aumento de la matrícula en decenas de planteles privados. Ya es hora de que la educación sea un tema de todos.
