Agroquímicos
La contaminación de las aguas del río La Villa, presuntamente por el uso de herbicidas, ha levantado alarmas por los daños que pueden infligirse a la salud humana a través del consumo de agua potable de la región de Azuero. Un comunicado de la empresa Campos de Pesé, supuestamente responsable de arrojar de herbicidas al río, destaca que con relación al incidente producido por el uso de vinaza, se trata de un compuesto químico biodegradable derivado del proceso de fermentación de jugos azucarados que es práctica común usarlo para fertilizar cañaverales. Argumenta que las proporciones de vinaza que llegaron al río La Villa no son suficientes para afectar la salud de los habitantes de la región.
El esclarecimiento de la contaminación del río debe ser resultado de las investigaciones de los ministerios de Desarrollo Agropecuario (Mida) en coordinación con el de Salud (Minsa), los cuales adoptaron medidas que permitirán la disponibilidad de plaguicidas y sustancias químicas no dañinas y velar que no causen riesgos a la salud humana y del medioambiente.
De conformidad con dispositivos de 1997, 1999 y 2011, se determinó qué sustancias son de alto riesgo carcinógeno, mutagénico, teratogénico y esterilizante sobre los trabajadores del campo y las poblaciones aledañas a los centros de cultivo. A través de la Dirección de Sanidad Vegetal, el Minsa presentó el reglamento de agricultura orgánica con el nuevo listado de plaguicidas de síntesis química de venta prohibida en Panamá, desde 2011.
A las empresas importadoras de agroquímicos se les dio un plazo de año y medio para retirar los agroquímicos prohibidos, entre ellos lindano, paraquat, malathion y furadán. Sin embargo, existen denuncias de que estos son de amplio uso en cultivos de Cerro Punta y se arrojan a ríos en los que se bañan los pobladores.
En el caso específico de la contaminación del río La Villa, producida por vinaza y atrazina, debe ser motivo de una investigación exhaustiva del Minsa y el Mida, que autoriza su uso agrícola, para comprobar si estos herbicidas que usan los productores de maíz, sorgo, pasto para ganado, caña de azúcar y piña han causado la contaminación del agua y determinar la incidencia en la salud humana. Si el estudio verifica el impacto nocivo de herbicidas y plaguicidas en la salud humana y animal, deberá revaluar su autorización y regulación.
Panamá importa anualmente una amplia variedad de agroquímicos de uso corriente o en forma restringida por valor de $30 millones, que se expenden en empresas privadas del sector agropecuario. Los productos restringidos pueden usarse mediante recetarios agronómicos solo en determinados cultivos regulados por el Minsa. Los controles sobre regulación resultan difusos por la amplitud de las áreas rurales.
La Autoridad Nacional del Ambiente debería actuar más activamente en el proceso de análisis, selección y prohibición de agroquímicos que tendrían consecuencias traumáticas en la flora, fauna y medioambiente.
La contaminación del río La Villa nos enfrenta a un aspecto que no se tomó en cuenta en las regulaciones de agroquímicos fundamentalmente dirigidos a la sanidad vegetal. La agricultura necesita agroquímicos para combatir ataques de plagas con herbicidas, pesticidas, fungicidas y eliminar insectos y hongos sin impactar la salud.