Agua y salud
Mientras surgen cada vez más protestas por el deficiente abastecimiento de agua potable en los sectores urbanos y rurales, la Comisión de Salud de la Asamblea tiene programada consultas para estudiar y debatir a fondo el anteproyecto de creación de la nueva Autoridad Nacional del Agua Potable y Saneamiento. El Idaan enfrenta, por otro lado, una morosidad que supera los 92 millones de dólares, suma de adeudos que planea remontar con cortes del servicio. El pago de la morosidad no rescatará el colapso de la entidad en estado de agonía financiera, técnica y administrativa. La alternativa es crear una nueva institución capacitada para superar los escollos que el Idaan no ha logrado atender desde su creación.
La exposición de motivos de la ley de la Autoridad Nacional del Agua reconoce las “fuertes limitaciones, debilidades y vacíos en materia de políticas públicas, planificación estratégica y operacional, coordinación interinstitucional, asunción de roles de los actores principales, autosuficiencia financiera, políticas de tarifas, calidad de la prestación de servicios”. Esta conjunción de limitaciones e ineptitudes justifica la creación de una nueva institución pública. Se propone la constitución de un fondo de apoyo al sector de agua potable y saneamiento cuya meta es recaudar recursos y reembolsarlos en un esquema multianual. Pero la Comisión de Salud debe tomar en cuenta que el proyecto debe ser más preciso en cuanto a su sostenibilidad financiera, puesto que la recaudación de recursos solo por el pago puntual del servicio no llegaría a atender el monto de las inversiones para ampliar la producción de agua potable y la construcción de redes de alcantarillado, sobre todo, en el interior. Para calcular bien el monto de los recursos del fondo de apoyo se requiere de la realización de un prolijo estudio técnico a nivel nacional de necesidades de agua potable y alcantarillado. Mientras no se cuente con un estudio integral de la infraestructura de potabilización de agua y saneamiento resultaría imprudente y desatinado aprobar la nueva ley a marchas forzadas. El moribundo Idaan no ha sido capaz de atender la problemática del agua, limitándose en unos casos a plantas potabilizadoras de cobertura territorial limitada y a la formación de una burocracia que consume más de lo que ingresa por pago de tarifas.
Esta insoslayable, deprimente realidad es la causa profunda de la iniciativa gubernamental de constituir una nueva institución que resuelva el clamor de las personas que obstaculizan calles y carreteras por la dramática carencia de agua potable. La comunidad no quiere una nueva versión del incompetente Idaan. Panamá tiene una cuenca hidrográfica potencialmente capacitada para darles agua a los pobladores de la ciudad y el campo. Los insalubres tanques sépticos deben desaparecer para siempre si ambicionamos contar con una auténtica política de saneamiento de primer mundo. La Comisión de Salud debe solicitar apoyo técnico de ingenieros nacionales, planificadores de finanzas públicas, expertos de la Autoridad del Canal, o asesoramiento de organismos internacionales, si fuere necesario, a fin de que la nueva Autoridad modifique las anquilosadas estructuras administrativas y técnicas del Idaan.