Agua y seguridad alimentaria
¿Sabía usted que 900 millones de personas en el mundo no tienen agua potable? ¿Tiene alguna idea de cuánta agua se necesita para producir los alimentos que consumimos? ¿Está consciente de cómo el agua afecta la seguridad alimentaria? Estas interrogantes son solamente algunos de los cuestionamientos que invitan a reflexionar a la población en un día como hoy, en que, por los últimos 19 años, venimos conmemorando el Día Mundial del Agua, cuyo tema gira en torno al vínculo entre el vital líquido y la seguridad alimentaria y su explícito eslogan que reza: “El mundo tiene sed, porque tenemos hambre”.
Por muy increíble que parezca, todavía persisten personas, aquí en nuestro país, en otras naciones en vías de desarrollo y hasta en el primer mundo, que despilfarran y contaminan tanto agua como alimentos, desconociendo que su falta de compromiso con las presentes y futuras generaciones pone todavía en peor riesgo la capacidad de supervivencia de la humanidad. Es alarmante conocer que al año, mil 300 millones de toneladas de alimentos se desperdician a nivel mundial –según un estudio encargado por la FAO-, lo que equivale a la producción total de comida en África subsahariana.
Para producir una simple hamburguesa se requieren unos 2 mil 400 litros de agua… sí, lo está leyendo bien, y solo en las dos rebanadas de pan se están yendo 80 litros, y otros 50 litros más si le ponemos una rebanada de queso amarillo.
Estos cálculos sobre cuánta agua se utiliza para la producción de lo que comemos es lo que se conoce como la teoría del agua virtual, esbozada por el académico inglés John Anthony Allan, en la cual se suma el uso del agua en todas las etapas de la cadena de producción y servicio, tales como -en el caso de las carnes- el agua para el pasto que se come la vaca, el agua que toma la misma vaca, el transporte y hasta el empacado. De ahí que la cantidad de litros sea tan elevada.
Entonces el dilema es: ¿cómo haremos para enfrentar la demanda de agua y abastecimiento de las futuras generaciones y a la vez poder producir los alimentos necesarios para satisfacer la demanda mundial, que se estima alcanzará los 9 mil millones de personas en el año 2050?
Algunos síntomas positivos de que al menos en nuestro país se están adoptando medidas concretas encaminadas hacia la preservación y producción de agua fue la reciente creación del Plan Nacional de Gestión Integrada de Recursos Hídricos, el cual está dirigido hacia el aprovechamiento sostenible del agua, maximizando su función social, económica y por supuesto ambiental.
Especialista en Comunicación.
