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'Aguilucho', herido con molotov

Por: Redacción 21/07/2015

El orgullo que sienten los verdaderos "aguiluchos", los originales, los que realmente han ido a las calles por luchas y reivindicaciones sociales y quienes lograron, en muchísimas ocasiones, hacer de la sociedad civil su aliada, por el tenor de sus protestas de altura cimentadas en una estructurada organización estudiantil ha sido herido gravemente con el nefasto revuelo que protagonizó un grupo de estudiantes del Instituto Nacional en el cual resultaron con quemaduras graves una estudiante y un profesor de dicho plantel.

Este sentimiento institutor ha sido lacerado porque algunos estudiantes han manchado el nombre, el uniforme, la insignia del "Nido de Águilas" al momento de que evidenciaban una conducta al margen del respeto y la dignidad, oculta bajo una terrorista máscara.

La sociedad no deja de alarmarse (a Dios, gracias) por las elocuentes y feroces imágenes que transmitieron los medios de comunicación en las que se observa a estudiantes con el rostro oculto lanzando piedras a un vehículo particular y haciendo gala de un comportamiento sin ningún nivel de educación y que además actúan con saña y sin el más mínimo temor ante las consecuencias que podría acarrearles el romper el orden y la paz llegando a violentar la vida y bienes de otro ser humano.

Y qué decir del dolor e indignación que nos causaron las impactantes vistas del profesor con una inmensa ampolla, desde su lecho en la cama de un hospital. Al igual que las noticias de la estudiante quemada que nos hicieron imaginarnos la escena dantesca de antorchas humanas caminando en el patio del plantel.

El sector educativo (al igual que la familia) debe empeñarse en incentivar en los jóvenes un espíritu crítico, objetivo de la educación panameña, pero de la mano de una cultura de paz y un respeto al derecho ajeno como base para la buena convivencia social. Es propio de la juventud un espíritu de rebeldía en contra de lo que les perjudica, pero nunca en contra de sus padres, instructores y compañeros.

La idea de un grupo estudiantil es lograr beneficios y una formación de excelencia para la población escolar y no debe usarse como bastión de lucha para disfrazar comportamientos que soslayan las normas del centro educativo y las normas legales que rigen nuestra sociedad.

El verdadero honor aguilucho se enciende cuando un joven sale a la calle y puede explicar, con bases sólidas, en un buen discurso, por qué lo hace.

Jamás será un honor institutor romper pedazos de concreto y lanzarlos contra propiedad privada, ni mucho menos prender la mecha de una bomba molotov y herir a otro "aguilucho".

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Viernes 31 de julio de 2026

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