Ahorrar energía implica cambiar de mentalidad y de bombillo
Ante un panorama de creciente demanda energética, alto precio de la factura eléctrica y preocupación por el medioambiente, no ha quedado más remedio que realizar ajustes para enfrentar la situación desde la trinchera que a cada actor de la sociedad corresponde: los ciudadanos, en sus hogares; los gobiernos, en sus políticas; y las empresas, en sus estrategias de negocio.
Una de las formas más fuertes es impulsando proyectos de reconversión tecnológica. Para ello, es necesario evaluar minuciosamente cada situación y determinar el cambio requerido. Reemplazar tecnologías viejas por otras más nuevas -como cambiar las luces incandescentes por fluorescentes y estos por tecnología LED- puede lograr ahorros importantes de energía, entre un 40%-90%.
¿Por qué? Las tecnologías LED son de alta eficiencia, es decir, de bajo consumo energético y de gran proyección luminosa y alta eficiencia lumínica.
Su eficiencia se debe a que son mucho más nítidas y brillantes, lo cual logra un ahorro energético de hasta un 90%, sin perder la potencia en la cantidad y calidad de la luz.
El control óptico en las luminarias permite que los niveles de luz en las superficies que se desean iluminar sea mayor cuando se usa esta tecnología con un menor consumo energético. Así se logra una mayor eficacia, entendida como la relación efectiva de más lúmenes por menos vatios.
Además, son luminarias libres de mantenimiento y con una vida útil superior a la de tecnologías más antiguas, gracias a que sus diodos no tienen filamentos ni otras partes mecánicas sujetas a roturas ni fallos. Esto es lo que hace que su vida útil sea mucho mayor que la de luminarias convencionales.
La vida útil de los LED dependiendo del producto y calidad, puede estar entre las 15 mil horas hasta 80 mil horas. Los bombillos incandescentes, en cambio, duran unas 1,000 horas y en el caso de los fluorescentes compactos entre 4.000 horas y 10 mil horas.
Iniciamos el 2016 reforzando nuestro compromiso con la sostenibilidad y nuestro interés por participar de iniciativas positivas para el ahorro. El sábado 19 de marzo nos sumamos a la Hora del Planeta, interrumpiendo el flujo eléctrico no solo en nuestras oficinas de Panamá, sino también en todas nuestras operaciones de Centroamérica y el Caribe, incluida la planta de manufactura.
Avanzamos a paso firme, con altísimos estándares de calidad y manteniéndonos a la vanguardia en investigación tecnológica, características que se deben reflejar en productos sostenibles, eficaces y duraderos. El auge de los proyectos con certificación LEED nos comprometen a diseñar y fabricar luminarias que les permitan a nuestros clientes alcanzar esta meta.
Por eso, motivamos y seguiremos motivando el cambio tecnológico en nuestros clientes: el año pasado, el 15% de nuestras ventas fueron productos de tecnología LED y este año queremos que la cifra sea del 30%.
Candil en la calle, LED en casa
Predicamos con el ejemplo e implementamos en nuestras instalaciones las mismas soluciones que ofrecemos a nuestros clientes y promovemos estos mismos cambios entre nuestros colaboradores.
El reemplazo de tecnología antigua por bulbos y luminarias LED nos ha permitido reducir, en al menos una décima parte nuestro consumo energético. Esto evidentemente reduce la factura eléctrica y disminuye, también, las emisiones de dióxido de carbono.
Nosotros motivamos a nuestros colaboradores a tener un comportamiento cada vez más amigable con el ambiente.
Tenemos medios de comunicación internos con informaciones que incentivan el ahorro y reciclaje en nuestros trabajadores, tanto mientras están laborando en las instalaciones de la empresa como en sus hogares.
Además de las directrices recibidas de casa matriz y las dictadas por nuestra propia conciencia verde, seguimos las regulaciones del ISO 9000, un conjunto de normas sobre calidad y gestión de calidad, y de la norma ISO 14000, que es un estándar internacional de gestión ambiental.
Esto es lo que nos ha llevado a ser cada vez más verdes y a implementar programas de reciclaje de químicos y de reciclaje de agua para ayudar cada día más al planeta.
Definitivamente hemos cambiado de mentalidad, hemos cambiado de bombillo y seguiremos impulsando que otros sigan nuestro ejemplo, contribuir al bienestar ambiental.