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Ahorro y cambio


REDACCION /

La dimensión de la emergencia que atraviesa Panamá por la disminución del nivel del agua de los reservorios debe llevarnos a una autocrítica realista sobre los usos y abusos de la energía eléctrica. Debemos asumir que, aunque en la crisis coyuntural predominen factores climatológicos, hemos estado desenvolviéndonos en los parámetros de una cultura del derroche de la energía eléctrica. Extrayendo conclusiones positivas de lo negativo que podría extrapolarse mucho más, esta experiencia se perfila como el punto de partida para un cambio sustantivo en los patrones del despilfarro energético. Debemos educarnos para usar la energía eléctrica con austeridad y mesura, con criterio de racionalidad y funcionalidad, para evitar que caigamos en los extremos de los apagones programados ante el peligroso descenso de las fuentes acuíferas.

Estado, empresa privada, familias, gremios, sociedad civil debemos unirnos como protagonistas y ejecutores de un cambio cultural que nos ponga a cubierto de las consecuencias de las alteraciones del régimen de lluvias provocadas por las perturbaciones climatólogicas a nivel planetario. Hemos vivido en un paraíso de servicios ininterrumpidos de 24 horas, de espectaculares avisos luminosos, de un microclima de aire acondicionado en oficinas y residencias, de edificios de apartamentos y centros comerciales construidos que poco aprovechan la natural luz solar. En verdad podemos continuar disfrutando de los servicios de 24 horas de restaurantes, supermercados, farmacias, estaciones de combustible etc., si modificamos poco a poco los patrones de consumo. En el plano del consumo hogareño, hay disponibilidad en el mercado de nuevas tecnologías de equipos de aire acondicionado, nevera, lavadoras, etc., de precios superiores a otros similares, pero que representan ahorro y descenso del consumo. Se puede estudiar algún tipo de incentivos para intensificar el uso de productos tecnológicos de ahorro energético.

Capítulo estratégico en la industria de la construcción es la adopción de nuevos modelos sostenibles de vivienda basados en el uso intensivo de fuentes ecológicas de energía. Panamá goza de un verano de casi doce meses de sol intenso que propicia un tipo de vivienda con máximo aprovechamiento de luz solar. Pero los recursos del sistema subtropical se subutilizan. La coordinación del Ministerio de Vivienda y la industria de la construcción privada y pública puede auspiciar cambios sobre nuevos modelos de vivienda y obras públicas. En el camino pueden surgir nuevos proyectos enderezados al uso racional de la energía hidroeléctrica.

Se escribirá un nuevo episodio cuando incorporemos el gas natural en la cultura energética nacional. Requerimos fuentes de energía limpia más barata que representen alternativas viables a la generación de energía hidroeléctrica. El presidente Ricardo Martinelli efectuó una exposición oportuna al presidente Barack Obama sobre la alternativa del gas natural adquirido a precios competitivos en el mercado de producción norteamericano. La regularización del abastecimiento energético basado en fuentes alternativas forma parte de una política estatal que por su naturaleza debe reposar en directivas inspiradas en el bienestar general.

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Viernes 14 de agosto de 2026