Al César lo que es del César
Justo reconocer que el Estado panameño, los gobernantes actuales, han obrado con un sentido bolivariano, al colocar nuestro país en el centro del hemisferio, al servir de plataforma para que todos los países de nuestra región se den cita en el territorio a fin de abordar temas fundamentales como la equidad, seguridad continental, educación, etc. Esta cita de seguro evoca pasados encuentros en los que Panamá ha servido de anfitrión, para que aun en la diversidad de criterios encontrados y posiciones contradictorias de los países en el continente se faciliten entendimientos, algunos bilaterales y otros multilaterales, pero que logrados favorecen a todos los interlocutores y a los países que representan. Verbigracia, el tema de la apertura de reales diálogos y negociaciones entre los Estados Unidos y la República de Cuba; la cuestión conflictiva entre el país del norte y la hermana República de Venezuela. Estas son realidades que, ineludiblemente, alcanzan temas como respeto a las soberanías nacionales, democracia, libertades y derechos humanos. El solo hecho de dialogar, sea bilateral o multilateralmente, ya constituye un avance.
El encuentro, muy a pesar de sus detractores, por sus contenidos y ejes temáticos y objetivos, vale la pena los recursos invertidos. Obsérvese que no se trata solamente de reuniones de mandatarios, sino que en esos días de la cumbre, simultánea y paralelamente, estarán reuniéndose las fuerzas sindicales del continente, que hacen parte del movimiento sindical mundial. También se darán cita los empresarios, la sociedad civil y la representación del mundo académico y científico universitario.
Siempre he sostenido que por historia ?Congreso Anfictiónico de 1826, los diversos cónclaves de Contadora, el papel de Panamá en la lucha por la paz en Centroamérica?, nosotros los panameños somos bolivarianos de conciencia y corazón. Vamos un poquito más lejos, nuestra formación económica, su carácter de ruta mundial en el comercio, en especial nuestro Canal, por mandato de normas pactadas por nuestro país, nos conmina a manejar la diplomacia con sentido de neutralidad (permanente), tal como está consignado en el tratado que lleva el mismo nombre. Panamá gana cuando apuesta al diálogo y la paz continental.
En este contexto, enorme importancia tendrá la presencia del director general de la Organización Internacional del Trabajo, la OIT, quien se reunirá con varios sectores y el Ejecutivo. Aprovecho para señalar la valía de estas reuniones, sobre todo con el presidente, quien está en mora con la OIT y los trabajadores panameños, de ratificar varios convenios de alcance estratégico para la democracia laboral panameña.
En nuestra condición de panameño y latinoamericano, auguramos éxito a estas reuniones, y que Dios bendiga a todos los hermanos que hoy, a propósito de la cumbre, se dan cita en nuestra patria.