default

Al fin habrá agua


A pocos minutos del centro bancario y del Canal de Panamá, que generan millones de dólares a la economía nacional, hay comunidades a las cuales nunca les ha llegado una gota de agua potable por las vías normales de distribución.

En el distrito de San Miguelito hay al menos 14 comunidades que viven de espaldas al progreso del que nos ufanamos los panameños. Allí hay todo tipo de problemas sociales, entre los que destaca la falta del vital líquido.

Mientras el país habla de la construcción de mega obras por cerca de 8 mil millones de dólares, en San Miguelito hay comunidades en donde cientos de personas recorren largos trayectos, cubo al hombro, y hacen interminables filas para abastecerse de la única pluma que existe.

En medio de este sombrío panorama, el IDAAN anunció la ejecución este año de un plan para llevar agua potable a estas comunidades, a un costo de cinco millones de dólares. La situación en San Miguelito es compleja, no solo por su calidad de asentamiento espontáneo y lo quebrado de la topografía, sino también por la existencia de pandillas que entorpecen cualquier labor.

El trabajo técnico está hecho, se levantó una radiografía de los puntos más críticos para elaborar el postergado plan de integración de estas comunidades a la red de suministro de agua.

Sin embargo, este esfuerzo debe ser compartido. La comunidad tiene que hacer su aporte, cuidando las estructuras y pagando la tarifa correspondiente por el servicio.

Nada de lo que se haga dará frutos permanentes sin la contribución de la población. El desarrollo social no involucra solo la inversión de cuantiosas sumas en estructuras, también exige un cambio de conducta de las comunidades que por años han sido marginadas del progreso nacional.