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Al “gallinero” nos quiere llevar la OCDE


La OCDE quiere meternos en el gallinero de los "territorios, jurisdicciones y colonias" a quienes han obligado a firmar los TIEA. Nuestro gobierno ha puesto su mirada en Singapur, a quien pretende emular y ya lo hemos hecho en algunos aspectos, como el de la Ley de Sedes Regionales. A nadie se le ocurriría pensar que Singapur va a aceptar firmarle a nadie un TIEA. Singapur solo está firmando TDT y nuestro gobierno, bajo el liderazgo de Alberto Vallarino, está haciendo lo mismo. Estamos firmando solo TDT y en ellos existe la cláusula que permite le cooperación fiscal, muy bien estructurada, para proteger nuestra condición de país soberano, tal como lo ha hecho Singapur. También hemos adecuado el modelo de tratado a nuestra condición de país de impuesto territorial, y el Protocolo sobre la cláusula de información impide el juega vivo de países que quieran afectar nuestro muy bien regulado y respetado centro de servicios.

No olvidemos, también que se trata de un tema de dignidad. Frente a las imposiciones e interpretaciones del tratado Hay-Bunau Varilla debe recordarse la dignidad de nuestros próceres, la de Harmodio Arias M., del Presidente Remón Cantera, de nuestros estudiantes-mártires, de don Roberto F. Chiari, de Omar Torrijos y Guillermo Endara. Gracias a la dignidad culminó nuestra total independencia, la recuperación del Canal y de la posición geográfica usurpada, que no pueden echarse por tierra para volver a convertirnos, frente a los EE.UU. y a la comunidad de naciones, en el protectorado que fuimos por casi un siglo.

En el sitio web http://www.oecd.org/dataoecd/43/59/43775845.pdf) aparece un documento que contiene los integrantes del gallinero en donde nos quieren meter. Se puede observar que en esa lista solo hay dos que son países de verdad pero sin ninguna relevancia en los negocios financieros internacionales, y que corrieron a complacer a la OCDE, que los había metido en una lista negra.

Si ser dignos tiene el precio de seguir en listas negras, grises o amarillas, sigamos siendo dignos. Durante los años de la "lista" hemos tenido el crecimiento económico más alto de nuestra historia, veinte años de democracia ininterrumpida, el reconocimiento mundial por el excelente manejo de nuestro Canal y de nuestro centro financiero pero, sobre todo, el respeto de la comunidad internacional y la inversión extranjera que ello conlleva. No olvidemos que la OCDE no es una organización internacional sino un Think Tank de países ricos, o, como yo lo he bautizado, un vulgar Cartel para evitar que países como Panamá compitan, en negocios financieros internacionales, con los miembros de su Club.