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Al Gobierno: ¡basta de violencia!

Por: Redacción 18/01/2016

Advertencia: columna no apta para personas sensibles, por su crudeza, porque desmiente la propaganda oficial y por ser políticamente muy incorrecta. Mi madre asegura que cuando ella era joven, no existía el narco. Pero la coca, por caso, era consumida tres mil años antes de Cristo. Si bien la cocaína fue prohibida en EE.UU. en 1922, no es hasta Nixon, cuando se declara la "guerra contra las drogas" -que solo en México lleva más muertos que la de Vietnam-, que aparece el narcodelito moderno.

En contradicción con la propaganda oficial, la demoníaca agresividad alrededor de estas drogas -muy dañinas- es iniciada por el Estado que, con su monopolio de la violencia, impone la represión a consumidores, productores y comerciantes. Por qué no prohibir -reprimir violentamente- el tránsito automovilístico, ya que las muertes por accidentes en EE.UU. en 2007 rondaron las 38 mil -solo las relacionadas con el alcohol fueron 12 mil 998-, para ser la principal causa de muerte entre los jóvenes, mientras que por sobredosis de drogas "ilegales" morían unas 16 mil.

Es que es un gran negocio para políticos y funcionarios: la "prohibición". Existe una simbiosis entre Estado -políticos, jueces, policías, etc.- y el narcotráfico, si no, no se explica que el Gobierno con las más poderosas fuerzas armadas, EE.UU., es precisamente donde más se consume y trafica. Sin la menor duda, la violencia del Estado es el monstruo que ha creado a los narcos que, digámoslo crudamente, son sicarios de los políticos.

En México, 100 periodistas murieron en los últimos ocho años por investigar el narco. Ahora, no es "El Chapo" quien teme a las noticias porque él mismo se jacta de traficar, los que le temen a la verdad son los funcionarios que muy probablemente han sido los autores intelectuales de los homicidios. Hasta el novel -y aún ingenuo- presidente argentino encontró que las fuerzas de seguridad están "penetradas por las mafias", después de la recaptura de tres fugados que se dedicaban a exportar efedrina a México, donde está prohibida por usarse para fabricar anfetaminas.

En la entrevista realizada por Sean Penn, "El Chapo" dice tres cosas reveladoras. Primero, que empezó en la droga porque no había otro trabajo. Ahora, la desocupación no puede ser nunca natural cuando hay tanto por hacer -viviendas, hospitales, etc.-, sino que es producto de la coacción estatal que impone "leyes" laborales como el salario mínimo que deja desocupados a quienes ganarían menos. Segundo, nunca inicia los problemas, solo se defiende -muy sangrientamente- y, es verdad, es la soberbia de los políticos que reprimen a los que consideran "ilegales", quienes inician la violencia.

Tercero, que aunque él desaparezca, el comercio no disminuirá -de hecho, no disminuyó mientras estaba en prisión- y los funcionarios lo saben: la verdad es que no lo persiguen por terminar con el tráfico, nunca lo harían siendo su propio negocio, sino solo para justificar su accionar frente a la opinión pública y sustentar su falso relato oficial. En fin, "Dios no condena", dice el papa, sino que es infinitamente misericordioso. ¿Por qué, entonces, condenan tan violentamente los políticos iniciando una guerra con tanta muerte salvaje?

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California.

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