Al tercer día resucitó
E n la confesión de fe a través del símbolo de los Apóstoles, el Credo, una y otra vez la repetimos, unas veces llenos de fe, otras rutinariamente: "Al tercer día resucitó de entre los muertos". Pero lo que estamos confesando es nada menos que la base de nuestra fe. San Pablo en el capítulo 15 de su primera carta a los Corintios hace este razonamiento: "En primer lugar les he trasmitido la enseñanza que yo mismo recibí, a saber, que Cristo murió por nuestros pecados, tal como dicen las Escrituras, que fue sepultado, que resucitó al tercer día como lo dicen también las Escrituras: que se apareció a Pedro y luego a los Doce. Después se hizo presente a más de quinientos hermanos de una vez, la mayoría de ellos viven todavía y algunos ya entraron en el descanso. En seguido se hizo presente a Santiago y luego a todos los apóstoles. Y después de todos, se me presentó también a mí, el que de ellos nació como un aborto" (15,3-8)... "Pues bien, si se predica que Cristo resucitó de entre los muertos ¿cómo algunos de ustedes dicen que los muertos no resucitan? Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó. Pero, si Cristo no fue resucitado, nuestra predicación ya no contiene nada.
Y se sigue además, que nosotros somos faltos testigos de Dios, puesto que hemos afirmado de parte de Dios que resucitó a Cristo, siendo que no lo resucitó, si es cierto que los muertos que no resucitan porque si los muertos no resucitan, tampoco resucitó Cristo. Y si Cristo no resucitó ustedes no pueden esperar nada de su fe y siguen con sus pecados. Y también los que entraron en el descanso junto a Cristo están perdidos. Si solo para esta vida esperamos en Cristo, somos los más infelices de los hombres. Pero no. Cristo resucitó de entre los muertos. Él es el primero y como las primicias no duermen. Un hombre trajo la muerte, un hombre también trae la resurrección de los muertos. Todos mueren por ser de Adán, y todos también recibirán la vida por ser de Cristo" (vv.12-23, cap 15).
¿Qué dice Jesús resucitado al hombre de hoy? Su resurrección trajo la liberación al mundo, pero seguimos oprimidos. En un mundo nuevo redimido por Cristo, continúan los odios entre los individuos y países, hay guerra entre pueblos pequeños y las naciones poderosas experimentan armas destructivas, los hospitales siguen llenos de enfermos y sigue la explotación del pobre por el rico y por el pobre. Cristo resucitado no es un sueño, sino una realidad. Al resucitar no eliminó el mal de la tierra, sino que se dio el valor para transformarlo, le dio sentido a la lucha diaria. Se puso a nuestro lado para cambiar el mundo.
Sacerdote jesuita.
