Alarmas falsas
Una llamada telefónica, alertando por la supuesta colocación de una bomba en el Complejo Hospitalario de la Caja de Seguro Social, sometió a una prueba de evacuación de personas que no rindió el resultado calculado. Según el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), la evacuación de un edificio debe durar de tres a cinco minutos, pero la de la CSS demoró cerca de 30 minutos. Pero no es lo mismo evacuar a los moradores de un edificio que a los de un centro hospitalario, donde resulta complicado hacerlo por la condición de los pacientes, adultos mayores, profesionales de la salud, personal administrativo, etc. El sistema de salud público tiene protocolos de evacuación distintos a los de otras edificaciones privadas y públicas. El Sinaproc trabaja en un plan nacional de emergencia para entrenar a la población afectada por amenazas reales o falsas. El programa de simulacros de evacuación suministra experiencias que se están procesando en base a situaciones críticas como incendios, actos de terrorismo, inundaciones, movimientos sísmicos, etc.
Se han elevado las condenas a seis años de privación de la libertad a los elementos irresponsables que generan pánico con falsas alarmas de bombas, siguen proliferando estos actos de execrable irresponsabilidad. La Policía debería contar con softwareespeciales para identificar a los autores de las llamadas y ponerlos a disposición de las autoridades judiciales competentes para escarmentarlas en forma ejemplar. La Ley 62 de 2013 tipificó como delito las llamadas telefónicas falsas que trastornan la seguridad de hospitales, aeropuertos, centros comerciales, cinemas, estadios deportivos, discotecas, hoteles, etc. No solo porque impactan la estabilidad física de personas, sino porque ponen en riesgo la integridad física y la vida de las personas en su desesperación por salir a la calle. Gracias a Dios no se han presentado en Panamá evacuaciones desordenadas del público, como años atrás en un estadio del Perú y en discotecas de México, Brasil, y en otros países. Es de suma importancia señalar que los edificios más altos no tienen escaleras externas para agilizar las evacuaciones.
La puesta en marcha de estrategias preventivas en colegios, barriadas, y locales de alta concentración de personas requieren que la población tome en serio los simulacros y que cada persona conozca de antemano cómo debe actuar y guiar a quienes no lo saben o entran en estado de shock. Para que las evacuaciones tengan resultados hay que investigar, sobre todo en instituciones públicas, si los ascensores tienen amplia capacidad, están en buen estado de funcionamiento; la potencia del agua que llega a los hidrantes, lo que permite conjurar un incendio de dimensiones fuera de lo común: si han desocupado las casas condenadas de la capital y Colón; si las barriadas de la periferia cerca de ríos cuentan con muros de contención. El recuento de la casuística urbana de crisis muestra que el Sinaproc debe contar con la cooperación de entidades públicas, como el MOP, Minsa, Minseguridad, etc.
Se requiere crear la cultura de la seguridad en todos los niveles de la sociedad. A Dios gracias, los huracanes no llegan hasta nuestras costas. Pero debemos prepararnos para que no nos sorprendan las calamidades.