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Alberto: recapacita


Esperando que la propuesta “Torre Financiera”, conforme infinidad de ciudadanos versados en temas urbanísticos, arquitectónicos, financieros y sociales que han manifestado su oposición, lograran conjurar semejante bofetada a la historia y pobreza de este pueblo y viendo que estas opiniones no han logrado parar ese proyecto, no me queda más que hacer pública mi solicitud, al copartidario Alberto Vallarino, que recapacite y pare este proyecto.

La solicitud la hago pública para animar a otros panameñistas y a otros allegados al ministro para tratar de evitar que él y la dirigencia omisa del partido se sigan alejando de la doctrina de patriotismo y sensibilidad social, enarbolada por Acción Comunal, como alternativa a los gobiernos oligárquicos de las primeras dos décadas de fundada la República. Si los que así actúan se hundieran en el rechazo popular ellos solos, no me preocuparía, pero esas acciones serán sepultureras de ideales y de esperanzas de cientos de miles de panameños que, en los 70 años de vida del partido, lo han visto como una expresión suya, a pesar de algunas desviaciones producto del analfabetismo político de buena parte de su dirigencia, luego de la invasión.

Hacer esa torre atenta contra la pobreza de este pueblo. Qué no se puede hacer con al menos 200 millones de balboas que dicen costaría? Cuántas escuelas se podrían construir para este pueblo que necesita priorizar sus educación? Cuántos centros de salud para atención primaria se construirían? Cuántos caminos de producción para el interior, cuántos pasos vehiculares a desnivel se podrían construir para que el capitalino no desgaste en los tranques?

Además, hacer esa torre es romper con el patrimonio histórico por el simbolismo que guarda el edificio a demoler, donde por décadas fue centro que influyó en la historia panameña por el carácter injerencista de esa legación en períodos como el de la dictadura. Por esta razón, como ya han expresado infinidad de panameños, ese edificio debe ser para establecer una casa o museo de la dictadura o si se quiere ser positivo, de la democracia, donde la presente y futuras generaciones no olviden lo que costó tener la precaria democracia que hoy vivimos.

Ya ha trascendido que no solo se usará el terreno de la ex embajada, sino que tendrá que recurrirse a terrenos del Hospital Santo Tomás, afectando más el patrimonio histórico.

Lástima que el partido está secuestrado por una dirigencia ilusionada de poder futuro, que ni siquiera notan que están cosechando las fallas de este gobierno pro PRD y anti panameñista. Lo que cabría, si el presidente tuviera un poco de respeto por las bases, sería que se hiciera una consulta amplia, como cuando recién estrenó el puesto de presidente, que se consultó, sobre la ampliación del Canal, a convencionales y directivos de todo el país, arrojando más de 90% de rechazo a la forma cómo se montó la ampliación. Estoy seguro, si se consultara a las bases sobre el despilfarro faraónico de la bendita Torre, que los panameñistas expresarían su rechazo, como si le consultaran sobre la Ley Chorizo, exigirían se derogara como lo han exigido los panameñistas de Bocas del Toro.

Con la finalidad de que no se pensara solicitar ese edificio para un museo de la dictadura, a una fundación que se ha organizado con ese fin, ya le dieron un terreno en Amador, siendo Amador un área que, un proyecto de ese tipo, no impactaría como en la Avenida Balboa, y más que fuera la ex embajada gringa.

Al copartidario Vallarino le decimos que panameñismo no es negocio, que panameñismo es amor a lo nuestro, amor a la Patria, a esa que le canto Miró, hablando del recuerdo, de las vetustas edificaciones, de los pedazos de vida envueltos en jirones de amor o de dolor. Por todo esto y por más, le solicitamos -para no introducir el concepto de exigirle- que rectifique y pare la demolición de la historia. Si no está convencido, lo invitamos a un debate -público o en el partido- sobre el tema. No es correcto que se siga enterrando al panameñismo del partido y menos el del país.

Jorge Gamboa Arosemena

Médico.