Alcaldía abajo
Tras seis meses de gobierno municipal, el alcalde José Blandón no muestra resultados positivos de gestión. No podríamos exigirle, obviamente, obra ya realizada en términos concretos. Pero, por lo menos, los moradores de la capital tienen derecho a conocer alguna nueva iniciativa encaminada a atender problemas urbanos irresueltos. Siguiendo los pasos del exalcalde Bosco Vallarino, cree que su obligación consiste en entretener a la gente con música de dibujos animados. ¡Qué falta de creatividad y qué esterilidad de proyectos del exasesor de Bosco Vallarino!
Como en la época de su asesorado, se aglomeran los problemas urbanos por todos los sectores y barriadas, sin soluciones a la vista. No se construyen nuevos estacionamientos. Se ensanchan los huecos de las veredas. Asaltantes y ladrones atacan a los capitalinos y acechan bancos, restaurantes y calles por doquier.
La basura levanta pirámides pestilentes. Nocivas plagas antiguas y nuevas diezman la salud. Ante tantos frentes abiertos por inseguridad, infraestructura, salud y ornato, lo menos que debe hacer es colaborar con el Ministerio de Obras Públicas para restaurar los kilómetros de calles llenas de huecos; demandar a la policía más eficiencia en la defensa de la seguridad ciudadana; ayudar o aconsejar al Ministerio de Salud en la lucha contra el dengue, el chikungunya, virus y bacterias; fortalecer la recolección de la basura con la Autoridad de Aseo; convocar a los municipios y corregimientos de Panamá Este y Oeste para organizarse en el combate concertado contra todos los males. Pero nada de nada.
Se limita a descontinuar los programas desarrollados por la exalcaldesa Roxana Méndez: ha paralizado la construcción de estacionamientos soterrados; ha desactivado el abaratamiento de los restaurantes populares; no muestra interés alguno en participar en el servicio público de transporte; no se reúne con los representantes de corregimientos para deliberar sobre todo lo que hay que hacer para que la capital no siga sumergida por la mugre; acosa y multa a los lugares de atención pública en el Casco Antiguo, y levanta la ley zanahoria cada vez que se le presenta la oportunidad para que las discotecas vendan más ron y otros licores.
De resultas de tanta negligencia municipal, impera el negativismo. Si no se hicieron consultas públicas en los estacionamientos ¿por qué no las hace y licita para que se construya en otros lugares? Si el precio del servicio a dólar de los restaurantes municipales no es viable ¿por qué no han reajustado los precios cuando muchos trabajadores pasan páramo para comer en medio de la inflación? ¿Qué pasos ha dado la Alcaldía para el reciclaje de la basura o para recuperar la recolección? Si el Casco Antiguo es uno de los grandes atractivos turísticos, ¿en qué forma contribuye la Alcaldía para incrementarlos?
Hay bandas de música, conjuntos de bailes tradicionales, parques y alamedas para congregar pintores y artistas; museos como el de fotografía; teatros como el del Inac que pueden ampliarse; ruinas y monumentos históricos que los guías debieran mostrar a los turistas extranjeros, con folletos en inglés o francés.
Blandón ganó las elecciones municipales en forma ajustada. Abrió expectativas y ciertas esperanzas. Sin embargo, lo ha ganado el revanchismo político, la anulación de lo que otros agentes hicieron, siguiendo la tónica del régimen panameñista.