Alemania a turbina
Luego de dos décadas cargando con la reinserción de su mitad oriental, devastada por los delirios socialistas de cuarenta y un años de régimen totalitario y tras un frenazo obligado por la crisis financiera mundial, la economía alemana da señales ciertas de un nuevo impulso. Si bien la crisis mundial no termina de largarse, la República Federal de Alemania vuelve a ser la locomotora de la Unión Europea, con sus veintisiete miembros. Se ha acuñado una expresión: “turbocharged Germany”. Las empresas llaman de vuelta a los trabajadores despedidos y aquéllos cuya jornada había sido reducida, retornan a sus horarios normales mucho antes de lo previsto. Crecen las ventas de sus productos de excelencia en los mercados emergentes y en casi todo el mundo. El crecimiento anualizado podría ser de 9%, en 2010, prodigioso para el tamaño de esa economía, que todavía carga los rezagos del Este y cumple los compromisos adquiridos en el contexto de Europa. Algo hacen bien los alemanes que vale la pena estudiar sin complejos e ingenuidades. Algo de su carácter, su pasión por el trabajo bien hecho, su cultura y ese compromiso con la libertad y la democracia. Si es cierto que las viejas generaciones de esta parte de América, como fue dicho de los Borbón, ni olvidan ni aprenden, mucho queda para los jóvenes, si logran aprender de los buenos ejemplos y olvidar los resabios utópicos y las prisas que nos tienen en el furgón de cola del desarrollo.
