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Alerta, hay que cuidar los gastos


Hay un término que a las autoridades, en cualquier parte del mundo, les causa alergia y se denomina “déficit”, es tedioso para el presidente estadounidense, Barack Obama, y si hablamos de Panamá, no es muy agradable para los que se encuentran al mando del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

El déficit del Sector Público No Financiero  panameño aumentó en $149.1 millones durante el primer trimestre de este año y se ubica en $264 millones.

Esto quiere decir que los gastos excedieron los ingresos, según el balance fiscal de las entidades del Gobierno.

La actual administración justifica el incremento señalando que el mismo se debe a la puesta en  marcha de la mayoría de los proyectos insignia y los pagos de planilla.

Sin embargo, no deben ser tan parcos, pues las alarmas se encienden con un déficit que casi duplica el total del primer trimestre del 2010.

Nadie está negando la necesidad de hospitales y   carreteras, pero  la ejecución del plan de inversión debe tener una  evaluación continua para evitar impactos financieros negativos.

 Hay que mirar la  realización de obras y el  pago de planilla desde la  perspectiva de lo que es urgente para la población y la economía y no como una carrera por cumplir promesas de una campaña política o lograr adeptos.

Es hora de detenerse a reflexionar sobre las inversiones,  la utilidad de los proyectos que aún se encuentran en papel, el gasto público y los programas enfocados a combatir la pobreza, que a veces parecen no existir, ya que se habla más de infraestructuras que de educación,  alimentación y vivienda, al menos que sea para justificar los niveles de inflación. Y cuando se discute de educación, ni gremios ni autoridades logran consenso, mientras muchos de los potenciales futuros   líderes  se encuentran marginados en escuelas donde la pobreza se refleja en los rostros y los estómagos de niños que no saben de ingresos ni de déficit.