Alfabetización, asignatura pendiente
Hoy es el día internacional de la Alfabetización y a pesar de los esfuerzos públicos y ciudadanos para superar el analfabetismo, en Panamá todavía tenemos esta asignatura sin aprobar. Es increíble que un país con tantos recursos todavía mantenga a decenas de miles de jóvenes y adultos en el analfabetismo básico y el analfabetismo funcional. Cabe mencionar que otra materia pendiente es la Educación Bilingüe Intercultural con los pueblos indígenas, que urge echar a andar y fortalecer en todo el territorio nacional.
Hay que tener presente que la alfabetización debe ser entendida como el primer paso en la dirección de asegurar el derecho a la educación básica de jóvenes y adultos. Por esto, el compromiso de los gobiernos debe ir más allá de la tarea de alfabetizar pues debe asegurar políticas que garanticen su continuidad.
La alfabetización debe ser entendida además de leer y escribir, como una nueva lectura del mundo y de la palabra, que crea mejores condiciones para el ejercicio de una ciudadanía activa. Las iniciativas alfabetizadoras deben incluir, donde sea posible y pertinente, una fuerte coalición de los gobiernos nacionales y locales con la sociedad civil que se comprometan con tales metas.
Es necesario revisar los esquemas actuales de financiamiento de la educación para desarrollar los cambios necesarios, para que el Estado cumpla su rol de garante del derecho de todos a una educación de calidad y con equidad. Es necesario el incremento sustantivo de la prioridad asignada a la educación en los recursos públicos, y una mejora radical en la eficiencia del sistema. Gastar mejor es indispensable para poder invertir más. Esto implica revisar los esquemas de gasto actuales, de modo que la preocupación por la equidad no sea un factor añadido, sino parte consustancial de los procesos de diseño de las políticas sobre financiamiento, como bien señala la UNESCO.
Es importante que se aumente la parte del presupuesto de la educación que se asigna a la alfabetización, la educación de personas jóvenes y adultas, y la educación bilingüe intercultural, y que se puedan monitorear los presupuestos nacionales para asegurar una eficiente inversión donde más se requiere: en la inteligencia y creatividad colectiva de nuestra sociedad, y en la iniciativa e ingenio de las personas.
Es evidente la gran brecha entre la necesidad, la demanda social y la proyección real de la educación de personas jóvenes y adultas lo que requiere ampliar los recursos y la coordinación institucional.
Son necesarias políticas públicas integrales en educación, lo que implica reconstruir programas y modalidades, relacionar las demandas con una mayor capacidad de iniciativa para la formación, capitalizar experiencias, potencias estrategias pedagógicas y fortalecer modelos de gestión. Además fortalecer el desarrollo de las competencias ciudadanas que permitan a las distintas instancias de la sociedad civil ejercer su papel contralor, a través de la promoción de la participación y el accionar ciudadano.
La alfabetización significa el disfrute del derecho a la educación, como condición importante de la ciudadanía activa de una gran diversidad de personas aportando sustantivamente tanto a la construcción del desarrollo con equidad, como a la democratización de la democracia. Entonces ¿Cuándo podremos afirmar que Panamá es territorio libre de analbetismo?
(raulleisr@hotmail.com)
