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Alguien miente

Por: Redacción 17/10/2014

El ministro de Gobierno, Milton Henríquez, está en la cuerda floja por el desmentido público del presidente Juan Carlos Varela sobre la existencia de un acuerdo con la empresa Mi Bus. Una nota de prensa del Ministerio de Gobierno presentó como un hecho la existencia del acuerdo: “Henríquez dijo que en el proceso de las conversaciones se ha llegado al acuerdo preliminar de que la empresa Mi Bus no seguirá operando el servicio del metrobús, pero quiero enfatizar que el hecho de que la empresa no siga operando no significa que no va a continuar la operación del metrobús”. Pero el presidente Varela aseveró ante los operadores en paro que las conversaciones con Mi Bus no han empezado y que, por ende, no existe un acuerdo oficial al respecto.

Ante las evidentes contradicciones entre el presidente y el ministro, los trabajadores exigieron a Varela que firmara un compromiso que les garantice el pago de las indemnizaciones. A Varela no le ha importado dejar mal parado a Henríquez. Su movida fue presentarse como el salvador de la crisis ante los trabajadores y los usuarios. Está dispuesto a firmar lo que sea, a sacrificar a quien sea, para figurar como un paladín de causas sociales.

Para algunos observadores el desmentido presidencial debiera desembocar en la renuncia del ministro de Gobierno. Pero para otros observadores, Henríquez tiene la piel dura y no renunciará para no perder las ventajas derivadas del socio menor de la alianza, incluyendo la Embajada en Israel entregada a su hijo. Sin embargo, el nombramiento diplomático puede quedar en el vacío, por las declaraciones de la canciller Isabel Saint Malo que ningún pariente de funcionarios de alto nivel recibirá nombramiento en puestos del servicio exterior.

En medio del mar de contradicciones se ha agrandado la confusión, de acuerdo al excandidato presidencial Juan Jované. En su criterio, el Gobierno maneja mal el tema del transporte porque se están comprometiendo fondos del Estado para favorecer a los accionistas de la empresa Mi Bus. “Se está hablando de nacionalizar el servicio del transporte, pero a la vez se habla de otorgar una nueva concesión y no se ha dicho de dónde van a salir los fondos”, cuestionó Jované.

En la línea de las incongruencias gubernamentales flotan dudas. ¿Cuánto se pagaría a Mi Bus por dejar el monopolio del transporte? ¿Por qué no se aplica a Mi Bus el derecho de la autoridad de tránsito de cancelar una concesión si se incumple en dar un servicio eficiente? ¿Seguirán recibiendo las nuevas empresas que reemplazarían a Mi Bus subsidios sobre el precio del pasaje más el prepago obligatorio de los usuarios mediante tarjetas? ¿Cuáles serían los cambios del transporte público? ¿Hasta cuándo permitirán las autoridades que los usuarios continúen recibiendo los abusos de los buses piratas y el regreso de los diablos rojos?

El pueblo soberano es el gran ausente en las negociaciones del transporte. No los escucha y consulta la empresa Mi Bus, la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, el Ministerio de Gobierno, el presidente Varela. Aconteció lo mismo con el decreto del control de precios a productos alimenticios, al no consultarse la medida con los productores agropecuarios, los intermediarios y los vendedores en general.

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Jueves 6 de agosto de 2026