Alimentos baratos y seguros
El Centro Nacional de Competitividad (CNC), institución que promueve el aprovechamiento eficaz de nuestros recursos, propuso en su última reunión de síndicos colocar el tema de la agricultura dentro de sus prioridades para la agenda de 2013. Así lo han venido haciendo los países que entienden el problema que atraviesa el agro ante las demandas de producir alimentos más económicos y seguros para la población en el mundo globalizado de hoy.
En este terreno, Panamá tiene mucho por hacer. El sector ha estado abandonado por todos los gobiernos que a lo largo de la historia no han implementado una política coherente de apoyo a la agricultura, enfocando toda su atención al sector servicios sobre la base de tener una mayor competitividad en esta área para garantizar éxito en el mercado internacional. Una rápida lectura a las cifras nos muestra que la agricultura ha pasado de una contribución al PIB de más del 20% en la década de los cincuenta a estar por debajo del 5% en la actualidad.
Esta preferencia por los servicios se justifica porque nos ha permitido lograr los crecimientos económicos envidiables que hoy disfrutamos en transporte, comunicaciones y turismo. Impulsados por la ventaja ofrecida por nuestra céntrica posición geográfica y el aprovechamiento del Canal de Panamá, el ferrocarril interoceánico, los puertos y el nodo aéreo, estamos liderando todas las listas de aumento en el ingreso en la región durante la última década y se augura que esta condición se mantendrá por los próximos años.
Sin embargo, un desarrollo económico y social limitado al conglomerado de actividades alrededor del área canalera no es ni sostenible ni suficiente para garantizar equidad en la distribución de las oportunidades a toda la población. Más allá del Puente de las Américas, los panameños que cultivan la tierra esperan una respuesta a sus aspiraciones de contribuir con su esfuerzo al crecimiento económico y al bienestar social.
Con este objetivo en mente, las autoridades del Ministerio de Agricultura están proponiendo la implementación de políticas públicas que nos deben ayudar a revertir el proceso actual de desmantelamiento de la actividad productiva agrícola, para evitar colocarnos en la peligrosa situación de dependencia del mercado internacional de los alimentos en disponibilidad y precios. Consumidores y productores esperan que ahora sí se dé el cambio en la agricultura.