Alistando maletas
¿Si usted fuera ministro de Estado o director de una entidad gubernamental, estaría pensando en recoger sus pertenencias y buscar trabajo?
La verdad es muy difícil saber qué sucederá después del 1 de julio. El escenario está montado y muchos analistas piensan que la Alianza por el Cambio agoniza.
Las próximas horas serán cruciales para determinar el futuro del actual gobierno y sus planes de trabajo.
Sobre la mesa existen muchas diferencias políticas; la principal, sin duda alguna es quién será el candidato presidencial para el 2014.
La contienda electoral parece que se adelantó, incluso, algunos políticos hablan de candidaturas a la alcaldía, otros para diputados, y no falta aquel que quiera ser representante de corregimiento.
Faltan tres años para que llegue ese momento, mientras tanto hay un país que reclama atención y espera con ansias que se cumplan todas las promesas de campaña.
Un país como Panamá, que goza de una imagen envidiable en el exterior, no puede darse el lujo de descuidar su gestión gubernamental. Por lo contrario, es indispensable reforzar sus estructuras.
En las grandes organizaciones empresariales se trabaja en reclutar líderes, potenciar su talento y ponerlos a producir pensando en el éxito.
En Japón, por ejemplo, los servidores públicos son las mentes más brillantes que han salido de sus universidades.
La mística de los japoneses para seleccionar y nombrar a sus funcionarios tiene una explicación lógica.
Si se coloca en cargos públicos a personas sin la capacidad y experiencia adecuada se podría estar atentando contra el bienestar de los propios ciudadanos.
Al margen de las alianzas políticas y los intereses particulares, hay que definir prioridades.
Todos coinciden en que a nadie le conviene que Panamá fracase en sus intentos por reducir la pobreza, mejorar la educación y crear más empleo.
