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Alma Cortés, no quita lo valiente

Por: Redacción 22/08/2016

  “En Panamá, acostumbramos a calumniarnos como deporte, el otro siempre es lo peor “

 

Profesional y política controversial que siempre he combatido a lo interno de Cambio Democrático porque sus métodos parecen ser los propios de una madre que no deja a su hijo madurar, siempre sobreprotectora, desconfiada y creyendo que si no es a su forma, las cosas saldrán mal. Así defino a Alma y pudiera parecer que este sería el momento oportuno para contablemente ajustar cuentas, pero sería una actitud ruin. He sido un postulante de la idea, que todo aquel, que hizo de la trampa y la coima su objetivo para ascender socialmente, debe ser procesado, cuando leo y constato con los documentos incluidos de la carpeta penal seguida contra la exministra, que las imputaciones carecen de sostén lógico, fáctico y jurídico, vuelve a mi memoria los episodios retaliatorios con los cuales las ratas de palacio judicial castigan a los que nos oponemos a su reino de terror.

Federico Humbert no prevé la dimensión de su conspiración, igual pasó con personajes como Noriega o Mireya, quienes en el pináculo de sus regímenes, olvidaron las leyes de la dinámica del poder. Una de las cuales indica, que todo lo que sube debe bajar. Lo intuyen como lejano, tratando de sentir la gloria de un segundo.

Varela ve su venganza cumplida y es probable que no guarde remordimiento alguno, lo que no significa que la historia se culmina en esto, se equivoca, los hechos acontecidos presagian arremetidas cuando los factores varíen en su contra. Esas mismas voces que ayer adularon a Martinelli y que hoy lo engargolan con una gloria transitista mudarán al terreno de la traición.

Quizás dirán los enemigos de Alma que en su vida podrá borrar la foto donde aparece esposada, demacrada y según su parecer vencida, se equivocan, puede ser precisamente el instrumento que castigue la conciencia nacional y haga ver a los panameños hasta dónde estamos permitiendo que los políticos de vieja cultura nos lleven al precipicio.

Quien aplauda esta detención, sin presagiarlo, grita a los cuatro vientos que el país no le importa, que es válido ser cruel. Todavía peor, endosa al gobierno el título de inquisidor con venia legal y social.

En los barrios, fiestas, reuniones, ágapes o cualquier otro sitio seguirán aclamando al escarnio como entretenimiento social, no obstante, les recuerdo a sus propaladores que “Ser cortés no quita lo valiente”. Esa persona a la cual han arrodillado sin justificación legal se está erigiendo no solo en dirigente de un partido, sin saberlo, la han proyectado a ser una figura con imagen nacional.

Arquitecto y periodista

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