¡Alto al vandalismo!
Algo que no tienen claro los estudiantes universitarios que han protagonizado varias revueltas en la Universidad de Panamá es que con sus acciones le faltan el respeto al resto de la población estudiantil.
Ser protagonistas de bochornosos actos vandálicos en los que atentan contra la vida de los ciudadanos y destruyen propiedad privada no es digno de un universitario.
Las sanciones que impusieron las autoridades universitarias a un grupo de líderes estudiantiles (plenamente identificados) que cerraron calles y causaron estragos no deben suspenderse.
Fue una decisión acertada y de eso no hay la menor duda. Era tiempo de poner un alto a estos grupos que juegan con la seguridad de las personas y debilitan el proceso de aprendizaje.
Ellos, como cualquier otro ciudadano o estudiante, tienen el derecho a protestar y oponerse a las cosas que consideren injustas. Pero eso no justifica la violencia y sus acciones al margen de las leyes.
Lo que sucedió ayer es una fiel prueba que estos jóvenes han perdido el norte. Le propinaron una paliza a un funcionario de la universidad que realizaba su trabajo y filmaba parte de los disturbios que ellos realizaban.
El camarógrafo tuvo que ser llevado al hospital, mientras estos “estudiantes” seguían lanzando piedras a cualquier automóvil que intentara entrar a esa casa de estudios superiores.
Las clases de la Universidad de Panamá siguen suspendidas y cientos de personas están pagando la irresponsabilidad de un pequeño grupo.
El mensaje es muy contundente y lo deben entender estos dirigentes. Si violan las normas, estarán expuestos a sanciones ejemplares y hasta procesos penales. No debe existir contemplaciones con nadie.
