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Alumbran vida


En el mundo hacen falta 4.3 millones más de trabajadores sanitarios, según la Organización Mundial de la Salud. De ellos, 350,000 matronas. Su escasez provoca que más de 50 millones de alumbramientos se realicen cada año sin ayuda profesional. Las comadronas tradicionales son parte importante de los sistemas no formales de salud.

Son muy respetadas por el entorno rural en el que trabajan al encargase del parto, de la salud de la madre, del recién nacido y de los consejos sobre cómo evitar más embarazos.

Todo ello convierte a las parteras tradicionales en una importante herramienta de articulación social. Así quedó demostrado en el noroeste de Argentina, donde un Programa de Entrenamiento de Comadronas de UNICEF propuso disminuir el alto índice de mortalidad infantil y materna por causas prevenibles. Gracias a esta mediación, las parteras lograron aumentar entre la población rural la frecuencia de los controles hospitalarios, el control prenatal y los partos atendidos. De esta forma, la mortalidad materna se redujo del 30% al 9%. Una mayor capacitación de estas tradicionales asistentes al parto fue la propuesta de UNICEF en países como Indonesia, Ghana o Kenia. Sólo en el primero, más de 40,000 mujeres se formaron para atender los nacimientos que se sucedieran en los poblados de su región. También fue la apuesta de la organización CAIS do Parto, creada hace 10 años en Pernambuco, la región más empobrecida de Brasil. Ya ha capacitado a más de 3,500 parteras.

En Venezuela, el Programa de Clínicas Móviles desarrolló programas educativos para la prevención de embarazos entre las más jóvenes. En Guatemala, desde hace catorce años, el Fondo de Desarrollo Indígena inició un programa de capacitación de comadronas del área rural. Hasta el momento han formado a más de medio millar de parteras. En otros países como Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay y Perú, ya se han llevado estos contenidos a la universidad.

Sin embargo, todos estos esfuerzos por mejorar la atención prenatal a través de las matronas siguen siendo insuficientes. Un estudio de la Joint Learning Initiative defiende que en cada país se necesita un promedio de 2.28 profesionales sanitarios por cada 1,000 personas para alcanzar el nivel mínimo de asistencia durante el parto. Mientras no se siga capacitando a más matronas, más de medio millón de mujeres seguirán muriendo cada año por complicaciones durante el parto. Unas muertes que podrían prevenirse hasta en un 90% con dos manos bien formadas.