default

Alza psicológica

Por: Redacción 25/05/2014

Entre las características típicas del sistema de control de precios de alimentos figura el clima de incertidumbre que engendra para productores, comercializadores y consumidores. Los agricultores viven en medio de una angustiosa inestabilidad económica porque no saben en qué momento se producirá el congelamiento del precio de sus productos. Amenazados por la variabilidad de los precios dictados por el Gobierno, los comerciantes usan como medio de defensa económica la subida desmesurada de los precios de venta al público antes de que se les aplique el congelamiento. Los consumidores pagan al final de cuentas los platos rotos del desbarajuste controlista porque en su contra se escalonan la carestía de los productos de la canasta básica y la escasez que conlleva debido a que se reduce la producción.

La ligereza deplorable del anuncio adelantado del congelamiento de precios ya determinó el aumento de los precios del café, carne, aceite y lentejas en un 43%. La imprudencia del presidente electo, Juan Carlos Varela, ha llevado a productores y comercializadores a protegerse del inminente control, al elevar los precios de venta al público en un monto desproporcionado. Los rumores circulan por mercados, calles y plazas, sobre cuáles son los artículos que se congelarán mediante la aplicación de un decreto que ya ha escrito la crónica de una inflación anunciada.

Afirmaciones de burócratas, contradicciones de productores, desmentidos crónicos, denuncias de tipo policial van enredando el sistema controlista en el que prevalece la inestabilidad que empieza como psicología de masas y deviene en la paranoia patológica de los gobernantes.

Los trabajadores no demorarán en exigir aumentos salariales a través de paros, huelgas, y un variado repertorio de disfuncionalidades laborales que reducirán el estímulo a las inversiones y elevarán el piso de la inestabilidad económica. Se desparramará la especulación por todos los sectores económicos. Perderemos el liderazgo de la competitividad y nos transformaremos en una nación más estragada por la generación de más controles en las importaciones actuando en sentido contrario a lo que se ha acordado en los tratados de libre comercio con numerosos países.

Economistas consultados sobre las consecuencias del control de precios de la canasta básica coinciden en que para evitar la subida desproporcionada, se debería incrementar la producción y la competencia libre con alicientes al sector agropecuario, mediante herramientas de apoyo que se estudien científicamente, pero no con metas políticas, como lo ha hecho el presidente electo.

A menos que el nuevo gobierno aplace la adopción del supuesto congelamiento de precios y se ponga a estudiar la realidad del mercado nacional, se puede afectar seriamente la gobernabilidad por reacciones negativas de productores, comercializadores y consumidores. Quienes creen que la gobernabilidad se alcanza solo con negociaciones de índole política, deben asumir las dimensiones de la ingobernabilidad en el campo económico y su consecuente impacto en el desarrollo económico y social.

Poco a poco se destapa el entramado demagógico de la campaña electoral. Probablemente hubo votantes que les dieron respaldo a los candidatos del panameñismo, seducidos por la promesa de bajar los precios de la canasta básica por el congelamiento. Progresivamente, sus sueños se transfigurarán en pesadillas.

Edición Impresa

Viernes 7 de agosto de 2026