Ambientalismo y desarrollo
La ironía de aquellos que a título de defender el medio ambiente se oponen a que el país se comprometa en el desarrollo de la minería, es que no han renunciado a conducir sus autos, a utilizar la electricidad o a cancelar sus fuentes de agua. Cada uno de esos servicios ha sido posible porque el hombre logró domar a la naturaleza y la puso a su favor. Sin cobre, no habría conductores de energía; sin plata ni oro no existirían muchas de las prendas que las damas lucen; sin aluminio, llegar al cosmos seguiría siendo una aspiración. Así que además de ironía tal oposición a la explotación de esos recursos podría percibirse como una farsa o como un fanatismo que no considera con seriedad las urgencias de desarrollo de países como el nuestro. La forma como ha irrumpido China en el mercado mundial ha establecido parámetros que hace 20 años no se concebían, y el cobre ha disparado su precio con una tendencia al alza. Una cosa es exigir la aplicación de medidas para mitigar las consecuencias negativas que se deriven de la explotación de determinado recurso mineral y otra demandar su suspensión. Una cosa es tomar en cuenta a los grupos humanos que están alrededor de determinados proyectos, y otra excusarse en ellos para liquidar un proyecto de inversiones millonarias, para que sigan viviendo en el ostracismo y la miseria.
