Ambiente pesado
El ambiente a lo interno del Partido Revolucionario Democrático no es el más pacífico. Por lo contrario, la lucha de poder ha dejado a un lado los pactos, treguas y cualquier acuerdo para evitar el desprestigio.
Los aspirantes presidenciales han retomado su batalla interna, y buscan controlar el Comité Ejecutivo Nacional (CEN). Desde cada bando se lanzan acusaciones, y detrás de cámaras desvirtúan las propuestas de sus rivales.
Ahora las facciones tienen nombre “Ola Azul” y “TOCOMA”.
La primera, encabezada por el aspirante presidencial Juan Carlos Navarro, ha logrado sacar la mayoría de los directivos en los distintos circuitos electorales que han ido a elecciones. Aunque Navarro ha intentado evadir la polémica, los señalamientos en su contra son cada vez más agresivos.
Contrario a la línea actual de los que dirigen el partido opositor, Navarro se ha encargado de sumar a su causa a todos los perredistas descontentos con el CEN, eso incluye a muchas autoridades locales (representantes, alcaldes y diputados).
La otra facción, autoproclamada “TOCOMA”, está liderada por los actuales miembros del CEN que buscan permanecer en el poder. A su lado están muchos exfuncionarios de la pasada administración de Martín Torrijos y aspirantes presidenciales que no logran subir en las encuestas. A pesar de que han hecho una campaña fuerte para lograr directores, han fracasado en la mayoría de los circuitos.
El proceso interno que vive el PRD es democrático, pero ha estado lleno de supuestas irregularidades que siembran dudas en la sociedad. Al ser el partido más grande, debería dar el ejemplo de transparencia, y el Tribunal Electoral, hacer su trabajo para evitar más escándalos.
