Ambiente, una materia pendiente
Las quejas por la mala disposición de la basura se han convertido en noticias casi todos los días. Por un lado, los ciudadanos se quejan del mal servicio que prestan las empresas que recogen la basura y, por otro, las autoridades se quejan de la falta de educación ambiental de los ciudadanos que tiran la basura en cualquier sitio. Se trata de un problema que afecta a los principales municipios del país, y que ha terminado por convertirse en un círculo vicioso.
En este tema, el nudo gordiano es la falta de educación ambiental, porque los gobiernos han sido reacios a invertir en ella, pero curiosamente, los llamados a educar a la población son los mismos que se quejan de la falta de cultura ambiental de los panameños. Lo que se traduce en el hecho de que cerca de mil 300 toneladas de basura se queman en los patios o se entierran, provocando la contaminación de los suelos; se lanzan a ríos y quebradas o, simplemente, se acumulan en los denominados pataconcitos”. A lo anterior se suma la poca voluntad de pago de la tasa de aseo, y al bajar la recaudación no se puede prestar un buen servicio, lo que se refleja en el deficiente mantenimiento de los equipos.
La educación ambiental para el manejo de residuos implica la realización de procesos y experiencias de aprendizaje que induzcan el cambio de conductas y actitudes en la sociedad hacia el manejo sustentable de los residuos, previniendo su generación, facilitando su aprovechamiento y reciclaje, así como participando activamente en la vigilancia de su tratamiento y disposición final ambientalmente adecuada.
El manejo adecuado de desechos es aprender a no hacer basura, es aprender un buen hábito familiar. Una acción no difícil cuando se tiene voluntad y se persigue educar con el ejemplo. La conclusión es que la educación ambiental no formal es la solución al problema de la basura. Mientras el Ministerio de Educación encamine sus esfuerzos a promover la educación ambiental formal, no sin antes ponerles un freno a los dirigentes magisteriales, que se han convertido en una rémora de cualquier propuesta que signifique cambios en los planes de estudios.
La crisis que vive Panamá en materia ambiental requiere de acciones participativas de hombres y mujeres con vocación de cuidado al ambiente. Y esto solo se puede lograr fomentando la educación ambiental y sensibilizando a la ciudadanía. No podríamos asegurar que solo con la aplicación de la Educación Ambiental llegaremos a corregir el rumbo, pero sin ello sería imposible lograrlo.
Presidente de la fundación Guardianes del Ambiente.