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Amenazas globales

Por: Redacción 04/05/2015

El ataque al sosiego y a la tranquilidad del ser humano está siendo un verdadero calvario para muchos ciudadanos que ven truncado su personal desarrollo armónico en cualquier esquina de la vida. Ciertamente, todos estamos amenazados; de ahí la importancia de compartir herramientas para hacer frente a esta persistente intimidación. Peligros que tienen siempre su origen en nuestra debilidad humana, en la forma superficial de considerar nuestra propia existencia. Además, a la par que las tensiones renacen por el planeta, las armas nucleares se posicionan una vez más como herramienta política. Desde luego, debiéramos prevenir esta tremenda propagación armamentística y, de una vez por todas, lograr su eliminación. Recordemos que Naciones Unidas, creada para expandir la justicia y restituir los derechos universales, no puede salirse de esa dirección y, a mi juicio, debe actuar con más contundencia si en verdad queremos que la ciudadanía no pierda la esperanza en las instituciones internacionales.

Hemos de reconocer que el panorama no es muy ventajoso. Cada día se pone más en entredicho la libertad de la persona y el derecho que todos tenemos a un desarrollo normal y pacífico. Por desgracia, en lugar de proponer, se decide imponer determinados intereses por la fuerza, resurgiendo de este modo los conflictos, los enfrentamientos violentos, las pugnas absurdas e inútiles. Es hora de consensuar objetivos, de plantearnos como especie si queremos continuar dilapidando recursos en armas o mantener un clima de armonía a través de un justo desarrollo, en beneficio de todo el linaje, sin excluir a nadie. No podemos seguir alentando estrategias mezquinas que nos llevan al desencuentro. Para desgracia de la familia humana, hay una legión de programadores del terror en activo, alimentando crímenes, masacres, destrucciones, que, cuando menos, debiéramos desterrarlos del poder.

El mundo lo hemos convertido en un mercado de despropósitos y de abuso hacia los más débiles. Tenemos que pensar más en gobiernos que activen sus programas en global. No se puede legislar para un grupo, hay que pensar colectivamente, puesto que vivimos globalizados y las amenazas, tan reiterativas como catastróficas, también son globales.

Indudablemente, la situación del mundo contemporáneo pone de manifiesto no solo avances, asimismo revela también múltiples tensiones y amenazas, que sobrepasan con mucho las hasta ahora conocidas. Es hora, pues, de poner un final para las contiendas; si no, estas pondrán un fin para toda la especie, sabiendo que nadie llega a la cima si se deja acompañar por el miedo. Valor es lo que necesitamos cada día para levantarnos y comenzar el camino, pero también se requiere para sentarse y escuchar, para entrar en diálogo y para pensar, para convivir y, ¡cómo no!, para despertar.

 

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Viernes 31 de julio de 2026

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