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América Latina cierra filas con Ecuador


Mientras Ecuador veía tambalear su frágil democracia, los Gobiernos latinoamericanos se movilizaron al unísono para apoyarlo. La OEA convocó una sesión extraordinaria urgente y rechazó de forma unánime lo ocurrido al Gobierno de Rafael Correa. Los presidentes de los Estados miembros de UNASUR fueron mucho más allá, y viajaron con sus cancilleres a Buenos Aires para tomar, en horas de la noche del mismo día que se daban los sucesos, decisiones que permitieran capear el temporal político que se vivía en Quito. Por su parte, Perú y Colombia cerraron sus fronteras de inmediato, creando un cerco geográfico y político a lo que se pudiera pretender en Ecuador. España, América Latina y la Casa Blanca alzaron su voz para solidarizarse con Correa y oponerse a cualquier intentona de golpe de Estado.

Tiempo habrá para que salgan a relucir las razones o sinrazones que originaron la crisis, que está aún lejos de haberse solucionado. Sin embargo, en la mente de todos los latinoamericanos y el mundo estuvieron en todo momento presentes los sucesos que ensombrecieron hace poco la democracia en la región, cuando en Honduras se derrocó al presidente Zelaya. Es más, América Latina no olvida aún las décadas de los 70 y 80, cuando los dictadores, uniformados y civiles, gobernaban el continente. Nadie quiere de vuelta esos vientos y esos dolores. Este jueves sonaron las alarmas de la democracia, y América Latina supo atender su llamado.