Amistades que perduran
Aporte Comisión de Valores/Club Rotario de Panamá
El mes de febrero es un tiempo para recordarnos la importancia que en nuestra vida representa la amistad. Pero para hablar de amistad, es imperante referirnos al amor. Ambos sentimientos coexisten en un espacio interrelacionado, ideal para compartir sentimientos, experiencias y vivencias, construyendo una comunicación alimentada de creatividad y pasión.
En el caso del amor, la relación o vínculo se limita a la persona o personas que puedan ocupar nuestro espacio: pareja, hijos, padres, etc.; mientras que la amistad es una relación ilimitada con personas con las cuales podemos establecer vínculos de comunicación, permanencia y sentimientos fraternos en el tiempo y el espacio.
Los amigos son fuente esencial de nuestra identidad, ya que saben “quiénes somos realmente” y nos aceptan como tal. La verdadera amistad dura para toda la vida, sobre todo aquella que surge en nuestros primeros años de vida. Un amigo verdadero está presente en las buenas y en las malas, en logros y fracasos, nos ofrece ayuda cuando quizás otros nos olvidan. Es quien te escucha y te hace la vida más agradable y fácil: comparten nuestros intereses e ideas, nos ayudan con las cuestiones de la vida cotidiana y en momentos de grandes crisis.
Las relaciones de amistad se basan en aceptarnos y comprendernos en forma muy simple y sencilla, sin obligación de dar algo a cambio, pero sin olvidar que debemos cultivarla.
No podríamos ser totalmente felices sin amigos, sin alguien que nos escuche, nos aliente a seguir adelante, a perseguir un objetivo o sueño, que nos aconseje o nos ofrezca su mano para continuar.
La amistad involucra cualidades que la hacen casi perfecta: una pizca de empatía, complicidad sana, confianza extrema, fidelidad inigualable, comprensión y tolerancia al máximo, respeto y sinceridad sobre todas las cosas, y cariño recíproco, que permiten alcanzar lo impensable.
No importa la distancia ni la frecuencia de las comunicaciones, ya que las redes sociales sirven como herramientas infalibles de contacto, pero la relación personal debe mantenerse, rediseñando e inventando nuevas formas de compartir, tales como salidas a pequeñas reuniones en casas o lugares específicos, actividades recreativas con nuestras familias incluidas, o tomando un rico café o jugo cualquier día del mes.
Celebremos el 14 de febrero todos los días del año, compartiendo la vida con seres especiales que alimentan nuestra personalidad y existencia permanentemente.