Amor, el mejor homenaje
El Día de la Madres es una de las fechas que mueve los más hermosos sentimientos del ser humano, tanto para los que la tienen como para aquellos que solo les quedan maravillosos recuerdos de sus madrecitas. Hablar de ellas es definirlas como administradora del hogar, la multiplicadora de los panes y la representante de sus hijos en el colegio, aunque se llame, esa instancia; club de padres de familia.
Orígenes.
Los primeros días de las madres se remontan a la antigua Grecia, en donde se rendía honor a Rea, la madre de los dioses: Zeus y Hades. Los cristianos incluyeron en el santoral católico con miras a honrar a la Virgen María, el día 8 de diciembre, muy similar en Inglaterra hacia el siglo XVII, se celebraba en honor a la Virgen, el “Domingo de las Madres”.
En los Estados Unidos.
En la Unión Americana la celebración de estas fiestas a las madres se inició en 1870, cuando la poetisa Julia War Home logró que 18 ciudades se hicieron eco de la actividad. Importante señalar el papel jugado por Ana Jervis, quien 1907, producto de la muerte de su madre, inicia un movimiento de celebración y el festejo se extiende a toda la Unión Americana, logrando que, en 1914, el presidente de los Estados Unidos lo declarara día de celebración.
En Panamá.
A los 21 años de habernos convertido en República, se inicia la celebración por iniciativa del Club Rotario, conmemorándose los 11 de mayo de cada año, pero en 1930, un grupo de damas le envía una carta a la primera dama de ese entonces; Doña Hercilia de Arosemena, en la que piden que el Día de la Madre se celebrara el 8 de diciembre, lo que se aprobó mediante la Ley 69 del 18 de diciembre de 1930. Mención especial a Ignacio J. Valdés.
Recomendaciones.
1.- Entregar regalos sencillos con tarjetas expresivas de amor, para que el valor del regalo no sea el termómetro que defina el amor del hijo.
2.- Más importante que el regalo, es el tiempo que compartes con ella y cómo combinan las responsabilidades del hogar.
3.-No permitas que el consumismo desnaturalice la celebración, sino que impere el amor verdadero, el consumo responsable, sin necesidad de caer en gastos excesivos y que sea la madre el centro de todas las atenciones,