Analfabetismo tecnológico
Para nadie es sorprendente la afirmación de que vivimos en un mundo tecnológico, el cual se orienta al uso de las computadoras como herramientas laboral y educativa, el internet como medio de comunicación e información con el mundo, y los servicios digitalizados, como los modernos edificios e instalaciones inteligentes que se van estructurando en nuestro país, al igual que en el imaginario de todos.
De esta manera, por mucho tiempo se ha creído, que la tecnología per se nos llevaría al anhelado desarrollo económico, al tiempo que mejoraría nuestras condiciones de vida cotidiana. No obstante, y sin olvidar el rol de la tecnología en el progreso de la humanidad, no debemos ignorar que esta no es más que un medio social para alcanzar fines culturales.
En Panamá, esta lógica tecnocrática no ha logrado alcanzar las expectativas deseadas. Ya que si bien es cierto que la tecnología gobierna en gran medida nuestras vidas y decisiones cotidianas, no deja de ser una herramienta privilegiada y característica de la metrópolis y las zonas urbanas en general. Por ende, se ha condenado al mundo rural, so pretexto de su realidad arcaica, a las sombras de la modernidad.
Ahora bien, la razón singular de esta condición excluyente, entre las oportunidades de acceso a la tecnología de la información y sus beneficios incuestionables, no es tan sólo la apreciación de su estructura socioeconómica, basada en la agricultura y el turismo ecológico, sino la falta de voluntad estatal para constituir escenarios tecnológicos para la promoción del uso de estas herramientas a nivel general.
Es cierto, y debe recalcarse, que ha habido aproximaciones incipientes en materia educativa, sobre la necesidad de que los niños y adolescentes conozcan las posibles aplicaciones de este conocimiento especializado; sin embargo, dirigir el aprendizaje escolar al uso básico de las computadoras y sus programas, no implica necesariamente el empoderamiento de estas herramientas tecnológicas.
En el mundo rural, olvidado de la imaginación estatal, las infoplazas pretenden suplir esta necesidad educativa, Estos paliativos, aunque ineficaces y poco operativos en la práctica, son infraestructuras que generan algunos servicios tecnológicos, al tiempo que se transforman, en estas zonas, en la única vía de acceso al mundo moderno de la información.
Esta condición de desventaja socio-estructural, permea objetivamente en las oportunidades de la población rural panameña, ya que condiciona el acceso a un derecho y beneficio social imprescindible, como lo son los saberes tecnológicos.
Sociólogo.
