Análisis coyuntural de la situación electoral
El comportamiento electoral del panameño es muy fácil de predecir. Si va a votar a gobierno, lo hace. Si va a votar a oposición, lo hace por el que tenga más oportunidad. Si no sabe por quién votar, esperará al último momento para ver quién es el que puede ganar y votará por él. Y también por sus candidatos para alcaldes y representantes de corregimiento. Aunque no tenga idea del nombre ni esté muy claro quién es la persona. El famoso voto plancha-ola.
Determinado lo anterior, el análisis para los candidatos presidenciales que van detrás del primer lugar es sencillo. Si estás arriba, bajo ninguna circunstancia debes bajar. Si bajas, usa cualquier error del oponente para subir. Eso sí, al ir detrás del primero, tu campaña electoral debe ser totalmente perfecta. No hay margen de error que valga.
Así las cosas, pareciera que no es muy difícil establecer una estrategia y un conjunto de tácticas de cara a las próximas elecciones de 2014. El problema es que, y sobre todo en el caso de los partidos opositores, a este proceso electoral llegan con conflictos internos que se debieron superar antes de las postulaciones de los candidatos presidenciales. Debió quedar claro con quién se contaba y con quién no. Para eso se hacen primarias. Por eso, si un candidato dice que va a ser neutral en las mismas, comete un error increíble, ya que no se garantiza que los candidatos que puedan arropar el proyecto sean los ganadores.
Pocos gobiernos han comprendido a la mayoría de la población como este, desde el punto de vista de su comportamiento electoral. Gracias a décadas de infames subsidios propiciados e inventados por los gobernantes panameñistas y perredistas, el gobierno de Cambio Democrático ha explotado el concepto del clientelismo de manera perfecta y ha aprovechado las constantes dádivas que se les daban a los desfavorecidos para, en teoría, pagar parte de la deuda social.
Programas que considero abominables como el subsidio a los desempleados de Colón, la Red de Oportunidades, el ya famoso 100 a los 70, han impactado en sectores como el agro y servicios turísticos, ya que en muchos casos, están propiciando una especie de retiro anticipado a los familiares de quienes reciben estas “ayudas” y aprovechan para vivir de ellas.
Dominando estas técnicas, es poco lo que puede hacer la oposición para remontar su situación electoral actual. A esto hay que agregar el calendario de inauguraciones del Gobierno nacional. Está muy claro que los gobernantes anteriores fracasaron a la hora de capitalizar electoralmente sus obras. Este gobierno, a pesar de sus torpezas comunicacionales, ha logrado capitalizar cada obra y ponerla en función de una evaluación final de quienes pueden influir en el voto de las comunidades.
He escrito todo lo anterior para dejar claro que a estas alturas de la situación electoral del país, no veo la razón por la cual el Gobierno las pierda. Puede suceder una catástrofe (que ya ha sucedido) de manera que influya en el voto a manera de castigo. Pero que yo sepa, se ve poco difícil.
Los partidos Panameñista y PRD han permitido que el Gobierno, con un candidato casi desconocido, se instale en la preferencia de las encuestas. Esto lo que genera es un crecimiento en la percepción de la gente de que el Gobierno va a repetir. Y a la hora de la votación, esto último es lo que realmente cuenta.
Ya no voy a volver a señalar a los partidos de oposición sus errores, dada la impresión que no quieren ganar. Me es incomprensible que ocurran cosas como el mal manejo del caso del diputado Pineda del PRD o la forma como el panameñismo ha permitido que Mireya Moscoso se les aparte de la campaña.
Entre los independientes, los que realmente logren iniciar el periodo electoral terminarán exhaustos económicamente y lo único que ganarán será experiencia.
El caso de la izquierda, aglutinada en el FAD, se demuestra claramente la falta de conocimiento de la historia e idiosincrasia del panameño. A nosotros nos gusta que se apliquen medidas socialistas y clientelares, pero el Gobierno debe ser claramente de derecha y pronorteamericano. Ya los anteriores intentos de crear partidos de izquierda en Panamá lo han probado. El propio PRD es el mejor ejemplo. Sus gobernantes han implementado políticas de centro-derecha a todos los niveles, más el tema de los subsidios. Sigamos con atención lo que va a suceder. Creo que de todos lados se recurrirá a la descalificación y eso hay que detenerlo.