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Análisis objetivo del proceso electoral

Por: Redacción 13/04/2014

El proceso electoral panameño, que rematará el 4 de mayo de 2014, es resultado de una serie de cambios, retoques y pulimentos que, en líneas generales, fortalecen el sistema democrático. En primer lugar, las elecciones primarias y las postulaciones de candidatos independientes ensanchan el universo de participación política de los militantes de los partidos políticos y de los aspirantes a cargos de representación popular.

EL SISTEMA ELECTORAL PANAMEÑO ESTÁ BLINDADO CONTRA FRAUDES DE LA VOLUNTAD POPULAR EXPRESADA EN LAS MESAS DE VOTACIÓN. CADA UNO DE LOS RECINTOS DE VOTACIÓN TIENE REGULACIONES QUE AMPARAN LA LEGITIMIDAD DEL SISTEMA.

Los candidatos presidenciales fueron elegidos por las bases partidarias en comicios internos abiertos con la supervisión del Tribunal Electoral y el escrutinio de los medios de comunicación social. Sin embargo, hay analistas políticos que proponen que los postulantes no sean dirigentes de los partidos –presidentes o secretarios generales como en el caso del PRD y el panameñismo– para que no ejerzan algún tipo de control sobre la maquinaria de las primarias que fomente sospechas o identifique evidencias específicas de injerencia directa sobre los electores.

En salvaguarda del espíritu democrático de libre pronunciamiento de las bases, habría que considerar reformas estatutarias que garanticen la autonomía de los organizadores de la consulta popular de presiones de la alta dirigencia partidaria. Las elecciones primarias de candidatos a los órganos del Estado constituyen un avance intrínseco del sistema electoral que hay que poner a cubierto de manipulaciones de favoritismo y construir un marco de competitividad inobjetable.

Las postulaciones independientes son un parachoques al largo monopolio del sistema de partidos en materia de candidatos. Sin embargo, la carencia de organizaciones políticas de apoyo de envergadura nacional nos pone frente a limitaciones frustrantes que minimizan las posibilidades reales de los independientes.

Como es conocido, los partidos tienen maquinarias locales que trabajan en el reclutamiento de simpatizantes y personas sin adhesión política para poder incrementar sus reservas de adherentes, convirtiéndose en competidores de mayor arraigo popular a los independientes. Esta es una de las debilidades congénitas de los independientes, además de limitaciones presupuestales para gastos de promoción publicitaria, alquileres de locales en los pueblos del interior y otras que materializan estrechas opciones de convertirse en opositores significativos. En este primer intento de participación electoral, los independientes podrán evaluar sus posibilidades reales y llenar las fisuras que si no llegaran a corregir, desdibujarán el discurso crítico centrado en carismas personales y no en mensajes de transformaciones sociales que saben que no tienen capacidad de llevar a la práctica.

Entre los espacios políticos del debate sobre el proceso electoral figura el continuismo presidencial inmediato, que se ha abierto paso en Venezuela, Argentina, Nicaragua, Ecuador, un continuismo basado en la reelección presidencial sin límites en los países del Grupo del Alba. Empero, la tendencia reeleccionista tiene carta de ciudadanía también en Estados de orientación ideológica diferente, como Colombia y México, que elimina la antigua consigna de sufragio libre y no reelección respetada desde Benito Juárez.

La Constitución de 1972 y los actos constitucionales de reforma conservan el impedimento de la reelección presidencial inmediata. Es uno de los temas que podría tratar una asamblea constituyente paralela, al igual que la constitucionalización del sistema de segunda vuelta, vigente en Europa y América Latina. Panamá es uno de los pocos países latinoamericanos que no ha inscrito en la legislación electoral la segunda vuelta entre los dos candidatos más votados.

NO ESTÁN DADAS LAS CONDICIONES PARA ARREBATARLE AL PUEBLO UNA CONQUISTA DEMOCRÁTICA QUE SIGNIFICÓ SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS.

Considero que el sistema electoral panameño está blindado contra fraudes de la voluntad popular expresada en las mesas de votación. Cada uno de los recintos de votación tiene regulaciones que amparan la legitimidad del sistema. En los comicios solo pueden votar los ciudadanos que figuran en el padrón electoral y cada uno de ellos se identifica con su cédula de identidad. Cada mesa tiene representantes de todos los partidos políticos e independientes que supervisan cada voto de las ánforas y firman las actas que formalizan el resultado. Con esta clase de aval de las actas es más que improbable la falsificación de los resultados contabilizados por una junta de personas sin inscripción partidaria.

Pienso que no están dadas las condiciones para arrebatarle al pueblo una conquista democrática que significó sangre, sudor y lágrimas. Pero preferible mantener una posición de alerta ante cualquier intento de tergiversación de los comicios.

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Viernes 7 de agosto de 2026